MIS LIBROS FEMDOM

15 agosto 2026

Buscando sumiso acabé dominándome a mí misma

Sí, tengo el blog abandonado y así va a seguir, creo que indefinidamente. Pero no me gusta dejar nada a medias, así que esto es una especie de actualización, para los lectores fieles que aún me siguen. 

Hace mucho que no estoy con ningún sumiso ni buscando activamente, así que quizá no encuentre a mi unicornio azul nunca. En el pasado, creí haber encontrado algo parecido, aunque el tiempo demostró que fueron falsas alarmas. 

Pero de todo se aprende, y eso es lo que vengo a contar. Ya no soy la misma de antes, por suerte. Sigo creyendo que mi relación ideal, y de hecho, la única posible, es dentro de una dinámica de Dominación Femenina. Pero, descartando a los simples buscadores de fetiches, a los lobos disfrazados de cordero y un largo etcétera que no voy a repetir porque para eso ya está el resto del blog, el sumiso verdadero ni está ni se le espera.

Como digo, lo importante es que yo me transformé. No es fácil, eh. Duele y cuesta romper con la inercia. Es duro decirle a ese estúpido optimismo crónico: "hasta aquí". Pero lo hice. Las gotas de ingenuidad que me quedaban se evaporaron. No digo esto desde un rol de castigadora. Lo mío fue siempre pura humanidad, y si le jodí la fantasía de mega-diosa a más de uno, me alegro. Cuando te mueves en una dimensión mucho más profunda que toda esa superficial parafernalia que abunda en estos mundos, es normal que no encuentres a nadie complementario. Y no pasa nada; quizá nací antes de tiempo, simplemente.

Esto le sonará a chino a los que dan todo por sentado, a los que creen que todas las mujeres dominantes somos iguales y “ofrecemos” lo mismo: Siempre fui persona antes que Ama y siempre los consideré a ellos personas antes que sumisos. A la inversa, rara vez ocurrió, por mucho que jurasen lo contrario. Y eso duele. Sí, la vida duele a veces, pero, para sanar, debe doler primero. Y se necesita una fuerte autodisciplina para dar un paso fuera del lodo. No sé cuál será mi próximo destino, pero sé cuál no será. Y ese es mi mayor logro como dominante: el propio auto-dominio de mi vida.

Cometí el error de no aplicarme siempre los consejos que doy con pasmosa facilidad a los demás, porque no es igual de fácil verse desde fuera. Pero acabé aplicándome mis consejos finalmente, aunque tardé años en algunos casos. Tengo una voluntad de hierro y una capacidad de autodefensa a prueba de bombas. Con eso me quedo, con mi capacidad para sacar agua limpia de las nubes más negras, como dice el dicho.

Mi parón con el blog es también una forma de protesta por las absurdas políticas de Google, que incluso retira vídeos de los blogs sin avisar. Tampoco me avisó antes de cerrarme el anterior blog y aquello fue un mazazo en cuanto al posicionamiento, aparte de que los cientos de comentarios se borraron también al migrar el blog. Este blog es un duplicado del anterior, más varios años de añadidos y, sin embargo, lo siento como una sombra de aquél, como un cadáver resucitado. El formulario está ahí pillando telarañas, con la excepción del típico espabilado que llega con su triste mensaje para conocerme sin leer ni una línea. Aunque, claro, ¿quién lee hoy en día algo más que un rápido tuit? Con todo esto lo que quiero dejar claro es que el blog no me aporta ni me motiva como antes. Lo cual es lógico, porque ya lo dije todo, y el que lo entienda no necesita que lo repita machaconamente, y el que no pille de qué hablo, no lo entenderá por mucho que lo repita. 

Creo haber logrado algo con este rincón del ciberespacio, y con mis libros, por suerte lanzados antes de la irrupción de la IA, porque algunos trogloditas hasta dudaron de que una mujer pudiera pensar y escribir como yo lo hago. No le he cambiado la vida radicalmente a ningún lector, porque ese trabajo interno lo tiene que hacer cada uno, pero no dejé de recibir mensajes de lectores que sintieron mis palabras como un necesario punto de inflexión: “me has ayudado a profundizar en mi verdadero yo”, “fuiste mi referente a la hora de enfocar una relación Ama-sumiso”, etc. En persona también dejo huella, pero eso es algo que la mayoría no podréis comprobar. 

Continuará... O no. Tenéis quince años de sabiduría femdom concentrada en el blog, del cual no cambiaría ni una sola coma y de cuyo alcance real creo que no he sido nunca consciente del todo. Pero tengo claro que llegó mucho más lejos de lo que pude imaginar nunca cuando lo empecé allá por 2011. 

Un abrazo a los amigos y, al resto, gracias por contribuir a hacerme más fuerte.  

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