MIS LIBROS FEMDOM

18 febrero 2016

"Maldición", soy Ama...

En demasiadas ocasiones me llega un sumiso -sin conocerme de nada, claro-, metiendo la palabra Ama en cada frase que me escribe. Si ya pone “mi” Ama, me arde la pupila. Entonces, en el caso improbable en que responda, tengo que aclarar (de traca esto) que ante todo soy persona, y no el Ama de cualquiera. Y claro, ahí es cuando el sumiso bizquea, no entiende nada y me recrimina que si ando por internet poniendo la palabra Ama y, por tanto según él, centrándome en mi aspecto sexual, ¡a ver qué puedo esperar!... Y eso que no poso por aquí como la moza de la foto, que (supongo, espero, desespero) lo primero que se ve es cómo ando de neuronas.


Otro caso típico es cuando llega alguno en plan telegrama con su mensaje de copia-pega: “busco mujer que me domine”. Lo mismo le da que sea rusa, china o su prima vestida de catwoman. Y lo que piensan todo el rato es, “Te gusta dominar, ¿no? ¿Pues por qué no empiezas conmigo de una puñetera vez?” Dan por sentado que soy tan poco selectiva como ellos. Y dan por sentado que se trata en exclusiva de algo erótico, así que para qué perder el tiempo en buscar conexión personal, entendimiento, y “chorradas” por el estilo.


Es muy fácil distinguir al que busca Ama en plan abstracto del que necesita mucho más para entregarse. Porque los del primer grupo no se entregan nunca, claro, de ahí la diferencia. No necesito bola de cristal cuando el tipo en cuestión SOLO habla de femdom, o me pregunta qué hago con mis sumisos, qué experiencia tengo, y no da ni una muestra de interés por cómo me siento o cómo me fue el día. Y algo tan “inocente” como no leer mi blog, es otra buena muestra de que le resbala saber qué clase de persona y mujer soy. Algunos, como máximo, lo harían si se lo ordeno, al menos para llevarse el calentón de pensar que están haciendo algo en plan sumiso. Patético, sí.

A ver si inventamos nuevas palabras, para que no confundamos a los sumisos con los “sumisos” (o sea, los que utilizan a la mujer para cumplir su fantasía de vídeo porno jurando en falso entrega eterna) ni a las Amas con las... etcétera, porque aquí la lista también es larga entre unas y otras, ya que la fauna de las “dominantes” tampoco se queda corta.

Y si el “sumiso” de turno bizquea cuando le dices que eres persona y no buscas un rato de teatro, ya ni te cuento cómo se queda cuando le explicas que tu dominación no viene con un botón de apagado/encendido que diga “hasta aquí”, “ahora no”, y que disfrutas igual cuando se trata de D/s sexual que cuando él acata que elijas menú, sala de cine o ruta de paseo. Yo es que no me parto por la mitad. Si me apetece que él haga cualquier tarea para mí, estoy siendo tan dominante como si le digo que me haga sexo oral. ¿Dónde está la maldita diferencia? Es más, ¿por qué la marcan ellos? Supongo que es por las dichosas hormonas que suben y bajan, y con ellas, el nivel de sumisión.

Por otro lado está el asunto de que ellos lo tienen más fácil para separar sexo de todo lo demás. Cualquier sumiso de calentón, en cuanto se lleva el corte por mi parte, deja de hablarme de usted, deja el teatro barato, y me habla como si fuéramos colegas tomando una copa, si es que no se enfada tanto que hasta me insulta. Y claro... me rechina, joder, me rechina todo esto una barbaridad. ¿Cómo puede ese (y miles como él) hablar en plan robot con una que se pone Ama en el nick sin tener ni remota idea de cómo es esa mujer, que puede ser incluso un hombre gastando una broma? Les excita, claro. Y a los cinco minutos ni se acuerdan. Será para ellos como mirar un vídeo porno. “¿Qué me va a hacer? ¿Cuándo empieza a dominarme? Deme alguna orden ya”... ¿Os suena de algo esto, compañeras de búsqueda interminable de un sumiso en condiciones? Apuesto a que sí, porque son todos así de parecidos y previsibles.

Y ese rasgo “friki”, el hecho de que me llene y me ponga ser obedecida, que es lo que echa para atrás a los hombres vainilla, sin embargo es lo que atrae a los sumisos, PERO muchos (el 99%, vaya) se quedan en la superficie y les resbala cómo sea la mujer que hay detrás de ese Ama, en parte por culpa de las señoras dóminas de tacón permanente, cara de mala leche perpetua y frialdad glacial. Voy a tener que cambiar el título del blog y ponerle “Ama y persona”, por redundante que me parezca.


Qué difícil es el equilibrio, o gusanos arrastrados o sumisos sexuales que fuera de eso miran con lupa cada paso que das, no vayas a tomarlo por un trapo sin autoestima... Repito, no soy de esas, ni pisoteo a nadie, ni me enorgullecería tener a mis pies a un hombre que no se estima a sí mismo. Y claro, soy el bicho raro en ambos mundos.

Puede ser difícil distinguir a un buen sumiso de un caradura en los primeros momentos en los que él quiere ir poco a poco o te dice que no tiene experiencia, pero lo mejor que puedes hacer es bajarlo de la nube y obligarlo a que te vea como una persona normal (que es lo que se supone que eres), quítale las prisas, ignora su auto-adjudicada sumisión, no hagas nada sexual con él hasta que conozcas sus auténticas intenciones, etc. Si la prueba se supera, puedes tener al hombre que mejor encaje contigo, porque entre “sumisos” pajilleros y vainillas que tienen pánico a la palabra sumiso saliendo de la cama... estamos apañadas.

Como muestra/anécdota de algo de todo esto, traigo la proposición que me hizo un supuesto sumiso yogurín tras responderle que no quiero un sumiso a ratos:
Tenía una cosa que proponerle... Esta claro que por la edad no podria cumplir lo que esta buscando exactamente, una relación con todo lo que implica que además sea entre ama y sumiso. Sin embargo, estoy muy interesado en el mundo, me gustaría iniciarme, pero es imposible (o no se dónde buscar bien) encontrar una mujer así, dominante, que quiera un hombre sumiso que obedezca lo que ordene y tal... Así que me gustaría pedirle que me dejase ser su esclavo "a ratos" como dijo, si aun no tiene esa relación que buscaba, tanto para satisfacerla como para iniciarme.. que le parece?
Le respondí:
Pues me parece mal, porque yo no funciono así, lo primero es que mi sumiso sea mi mejor amigo, y no ir a saco desde el principio.
Y ya él dijo “comprendo” y jamás se supo, porque claro, lo de ser mi amigo y que yo buscase conexión de persona a persona, le sonaría a chino y no le interesaba para nada al muy caradura, como les ocurre a otros cientos que son incapaces de ver en mí otra cosa que no sea mi parte dominante. ¿Satisfacerme? No creo, chaval, no podrías si tengo que ajustarme a TU agenda. ¿Iniciarte? ¿En qué? ¿En fingir que te entregas sin entregarte en realidad a una desconocida? Puaj.

De los sumisos pajilleros o de calentón habré hablado cien veces, de esos que no tienen intención de salir de internet y juegan con las mujeres, y si salen, se les desinfla el pirulí porque no hay dios(a) que compita con esas escenas de su pantalla, o se asustan porque anticipan que les harás lo de aquel vídeo extremo y temen acabar en urgencias.

Y en el lado opuesto está el que quiere una relación a todos los niveles pero le pesa mucho la imagen de Ama de manual, dando por sentado que somos todas iguales. Algunos de estos FALSOS mitos sobre las Amas fomentado por las que viven del rol y por novatos, pajilleros y sumisos de manual son:
-Un Ama domina a todo el mundo, a cualquiera que le llegue buscando dominación, porque está en nuestra naturaleza y por tanto no debemos ser selectivas.
-Las Amas son frías y no buscan nada en sexo que se salga de las prácticas de manual, alejado además de toda conexión afectiva entre personas. Afirmar eso equivale a decir que somos enfermas emocionales incapaces de amar, y lo mismo sirve para los sumisos.
-El Ama debe moldear al sumiso desde cero, como si la personalidad se pudiera modificar después de los 5 años... Y claro, si eres sumiso, olvídate de ser como eres porque tendrás que cambiar de la cabeza a los pies.

En resumen, el problema es el que comento siempre: por desgracia lo que más abunda no es que dos personas conecten, sino lo de empezar la casa por el tejado y encajar con calzador en el manual femdom. NO se puede cambiar a la gente, si acaso servirles de inspiración para que saquen lo mejor de sí mismos, porque desde que nacemos tenemos el potencial de ir avanzando (o retrocediendo...), y mejor que no haya un mundo de distancia entre ambos, lo lógico es encontrar a alguien compatible, y ya el nivel D/s lo vivirá cada par Ama-sumiso como mejor se amolde a sus circunstancias. Porque somos mujeres y hombres antes que nada y hay gente compatible y gente que no encaja ni con vaselina, ya sea dentro o fuera de la D/s. Esta última frase, tal vez, siendo muy optimista, será lo que consiga transmitir desde aquí a base de repetirlo mil veces, la esperanza es lo último que se pierde, ains.

Soy Ama, sí, pero no dejo de ser persona, y no me vale cualquiera. ¿Me entiende alguien o lanzo una botella al espacio sideral?
Santa paciencia.

10 febrero 2016

No quiero femdom de plan B


No encontraba un título fácil para lo que quiero explicar, así que ese me parece lo más cercano. No me refiero a ser el plan B del sumiso, aunque por supuesto que tampoco quiero eso.
Por lo que veo hacia donde quiera que mire, hay un par de características que me diferencian de la mayoría de las mujeres que se definen como Amas. A grandes rasgos, la primera es que no soy de prácticas “obligatorias”, parafernalias, Dómina de manual, cruel, fría, sin escrúpulos, o sea, que poco tengo que ver con lo que aparece en muchos vídeos porno, anuncios de clasificados, o algo en la línea de una dominatrix pero en gratis. Ya de por sí creo que es bastante infrecuente diferenciarse de todo lo anterior, aunque voy encontrando casos parecidos de vez en cuando. La segunda característica que me diferencia es algo que es casi igual de infrecuente, si acaso un poco más: no busco un sumiso para una relación secundaria o paralela a otra principal con un hombre vainilla. De ahí que hable de femdom de plan B para referirme a eso, y es algo que las engloba a ellas y ellos, porque también hay hombres que buscan una relación a ratos con un Ama, y les da igual si ella tiene pareja, o incluso les encanta porque quieren participar en tríos, cesiones, intercambios, orgías y lo que se tercie.


No voy a opinar sobre femdom de plan B más allá de decir que a mí no me interesa y punto. Sí que me da un poco de pena y rabia que, desde fuera, parezca que lo único que existen son casos así: Amas que ven a los sumisos como hombres de categoría B a los que jamás tendrían en su vida a todos los niveles. Y no es de extrañar si lo que buscan es un juguete para reforzar la hombría del machote que tienen por marido, o un felpudo que las haga sentirse más reinas que nadie. Y me pasa igual que con el tema cornamenta, que le veo una contradicción tan brutal con la Dominación Femenina, que considero que está metido con calzador en el mismo baúl. Por si no conoces mi opinión del tema por algún post anterior, resumo: no puedo evitar sospechar que en el fondo son mujeres que acatan con obediencia lo que sus hombres (vainilla) quieren, verlas convertidas en putas que harán todo lo que ellos desean, siendo las sumisas en realidad. Pero oye, cada cual es feliz a su manera y entra en calor como le viene en gana, así que yo simplemente dejo mi opinión por si a alguien le sirve para tomar otra perspectiva del asunto.


Lo que sí quiero recalcar es que no busco esa clase de sumiso que quiere ser humillado por un macho-man, o que no aspire a compartir toda clase de vivencias en común conmigo, y que para mí ser Ama no es un juego de cama para reavivar pasiones de pareja ahogada por la rutina, porque no tengo pareja vainilla ya que esos hombres convencionales no me interesan en el terreno de las relaciones. Ama y sumiso son el ying y el yang, según mi código de vida. Para mí todo esto es tan obvio que ya se me olvida que no es lo habitual, y por eso no está de más volver a recalcarlo. Y en cuanto a los sumisos que dan por sentado que tengo o puedo tener pareja vainilla, sin importarles o encantados con la idea, tengo que decir que me interesan menos que mirar hormigas en un zoo. Por cierto, que me parece genial que haya un roto para un descosido, y que eso es lo que tendrían que hacer ellos y ellas, dios los cría y que ell@s se junten.


Tal vez por eso haya tan pocos sumisos de los que busco, no abundan los que se sienten plenos siendo útiles, hay más de los otros, de los que se excitan siendo rebajados y sintiéndose piltrafas. Y claro, es más fácil tumbarse y dejarse humillar, sobre todo si es una vez a la quincena con una mujer que no les exige nada más, que hacer el esfuerzo de dejarse guiar para mejorar bajo el mandato de una mujer que aprecia la entrega de un hombre valioso. No entiendo de qué sirve que se me someta un hombre de cuarta categoría, yo prefiero una preciada propiedad, alguien que se pula cada vez más a mi gusto y de quien sentirme orgullosa, pero eso sí, no será un camino hacia su degradación absoluta sino que lo subiré de nivel en cuanto a su forma de manejarse en la vida, y por supuesto no es un camino fácil. No me sirven los que ponen excusas: “no puedo”, “no sirvo”, “me quedo a medias con la parte que me interesa sin esfuerzo”. Esos no tienen los valores, como personas, que necesito para que mi relación funcione.


Siempre he tenido claro lo que no quería, como gusanos arrastrados y “sumisos” de calentón, pero cada vez tengo más claro lo que quiero, y lo voy a repetir las veces que haga falta: quiero que seas tu mejor versión, por ti y para disfrutarlo yo. Y no me conformo con menos.

29 enero 2016

Los no-sumisos que creen serlo


Una de las cosas que más me chocan es cuando llega un supuesto sumiso y, a los cinco minutos, me doy cuenta de que es una simple etiqueta que ha decidido ponerse él, porque no encaja en otro sitio y cree que así conseguirá lo que quiere. Veamos unos ejemplos y lo que yo respondería en cada caso.

Soy sumiso porque...
...Me gusta vestirme de mujer.

Ah... ¿y? Si te parece humillante, eres un machista en el fondo. Si te sientes más guapo, me parece muy respetable, aprovecha los carnavales a fondo, pero si te llamas sumiso pensando que desentonarás menos en ese ambiente, tal vez te sorprenda que haya Amas (como yo) que no sentimos interés por esas cosas.

...Me gusta lamer pies, botas, axilas, culos, coños.
Pues pídele a la próxima que te lleves a la cama que te haga el favor de dejarse lamer, y a cambio, por supuesto, hazle lo que ella quiera, incluido hacerte pasar por un macho alfa.

...No me gusta tener que parecer un macho alfa.
Pues hay soluciones intermedias, no todas las mujeres buscan uno de esos pero tampoco quieren un sumiso.

...Me gusta que me sodomicen.
A ver desde cuándo una práctica suelta te convierte en sumiso y a ver cuándo el sexo anal en un hombre deja de verse como algo humillante y reservado al terreno gay.

...Me gustaría ser castrado, torturado sin piedad, que vendieran mis órganos, etc.
Vete al psiquiatra.

...Me gusta que mi Ama/novia/pareja/cualquier mujer se lo monte con otro delante de mis narices.
Como todo en esta vida, hay un roto para un descosido, así que ve y encuentra a esa mujer que crea que ser Ama consiste en sentirse una puta gratis. Y si la idea procede del sumiso o de la pareja vainilla del “ama”, pues ya poca duda queda sobre quién “manda” realmente ahí.

...Me gusta el sado.
Y a mí me gusta nadar en el mar y no voy diciendo que soy criadora de lechugas moradas... Qué tendrá que ver.

...Me gusta ser humillado, sobre todo porque tengo el pene como una avellana.
Ahí lo tienes fácil, porque la mayoría de mujeres cree que eso es lo peor que le puede pasar a un hombre y casi todas se van a reír y a burlarse sin problema.

...Me gusta que me pongan un dispositivo de castidad.
Déjame adivinar... Cuando a ti te venga bien, ¿verdad?

Me gusta ver porno femdom.
Pues sigue haciéndote pajas así hasta el día del Juicio, porque ten en cuenta que en la vida real no puedes darle al replay ni nada puede competir con la infinita oferta de la red, y créeme, así te ahorrarás la frustración de no poder controlar TÚ lo que ocurra.

...Me gustan las mujeres dominantes.
Y a mí me gustan los caballos, pero eso no me convierte en una yegua.

...Me gusta que me hagan sentir como una putita.
Si eso es para ti el colmo de la degradación, aléjate de mí, so machista.


Obviamente, todo lo que empiece por “me gusta”, ya va dejando claro qué clase de “sumiso” tenemos ahí.

Y claro, luego le preguntas al presunto sumiso si le gusta obedecer, ser controlado, o incluso, ojo, ir al cine con esa mujer a ver lo que ella decida, y le falta tiempo para decir “uy, no, no, eso ya son palabras mayores...”
Si a todo eso añadimos el hecho frecuente de que le sirve cualquier escoba con falda, ya vamos viendo que, de sumiso, poco. Si, además, lo del componente mental en esto le suena a ciencia ficción, ya podemos imprimir en letras rojas “falso sumiso” y pegárselo en la frente.

Bueno, pues por terminar con un apunte positivo, para que alguien parezca de entrada un sumiso real, debería decir (pero porque sea cierto) algo como:
Soy sumiso porque disfruto complaciendo a mi Ama, porque su disfrute es el mío, porque, dentro de la compatibilidad, se hace lo que ella decide, cuando y como ella quiera.

Oye, parece evidente y fácil, ¿no? Pues no me llega ni UN mensaje en esa línea, y si llegó alguno, fue de un lobo disfrazado de cordero, o sea, de un no-sumiso fingiendo ser un sumiso de verdad.

23 enero 2016

Así es mi hombre (sumiso) ideal

Decía el otro día que busco un caballero, pero la cosa no queda ahí, así que sigo lanzando el mensaje al universo a ver si me escucha, y a ver si los rasgos sueltos que encontré en algunos sumisos en el pasado se reúnen en una sola persona.

Lo que sigue a continuación te sonará a chino si eres un adicto al femdom porno de Amas malísimas de manual y sumisos menos valiosos que un peine para un calvo, así que puedes ahorrarte leerlo. Para mí la Dominación Femenina no es una excusa para rebajar a ningún hombre, sino para tratar de elevarlo por encima de sí mismo. Así que, ¿cómo es mi hombre ideal?

Es ante todo una persona íntegra, cabal, honesta... una buena persona, vaya. A partir de ahí, es un hombre que me atrae, por su aspecto y por su forma de ser. Si es como el de la foto, mejor, que a nadie le amarga un dulce, y tengo debilidad por hombres un poco “aniñados”. Si ese mismo me llega con pose de tipo duro, se me desinfla el interés; me gusta ese punto de candor, de no perder el contacto con el niño interior, por decirlo de alguna manera. No busco un adonis, ya digo, pero como mínimo no debe empeñarse en sacarse el peor partido posible. Y sus hábitos deben ser saludables. No me refiero a que corra la maratón cada semana o que coma todo bio, me basta con que no se atiborre de comida basura ni sea un adicto a nada. Quiero que mi propiedad esté en las mejores condiciones posibles, qué menos que cuidarse, por él, y para mí.


Bueno, pues ya con eso, por desgracia, caen muchos en el corte, y es una pena porque se trata de aspectos que se resuelven con fuerza de voluntad. Pero claro, lo de esforzarse por algo en la vida a algunos ni les suena, y quieren una relación femdom caída del cielo... Luego está la forma de ser, y ahí el tema es más complicado. Si su carácter no casa con el mío, hay poco que hacer. Me gusta el humor, la inquietud intelectual, la capacidad de disfrutar con poco y de no angustiarse sin motivo, etc. Si me llega un cortito de mente, un seco-antipático, un quejica y similares, pues tampoco me interesa conocerlo más a fondo.


¿Y como sumiso?... Veamos. Es simple, eh, a pesar de las tropecientas entradas que tengo acerca de lo que NO quiero. Compatibilidad sexual aparte (feminización y cornamentas, no, gracias), se trata de algo tan simple como que él disfrute dejando las riendas de la relación en mis manos, tratando de complacerme en cada momento o al menos procurando no hacerme la vida más complicada por su culpa, y en resumen, que esté feliz de someterse a mis decisiones y de entregarme su confianza desde la seguridad de que solamente busco que saque su mejor versión, para mí, para él y por consiguiente para nosotros. No lo veo como una doma forzada, lo veo más bien como una supervisión, un control positivo, un deseo de mejora en resumen. Y yo también quiero mejorar dentro de la relación: debo mejorar para que se sienta cada vez más orgulloso de servirme, tengo que ser ese modelo hacia el cual mire con admiración, respeto y, por supuesto, deseo.


El hombre que quiero a mi lado sabe integrar su sumisión y nuestra relación femdom en su vida de manera natural. No me perderá el respeto si necesito acurrucarme entre sus brazos en un día de bajón, ni esperará que sea su máquina de cumplir fantasías sin parar, sabrá estar a la altura de cada circunstancia, siendo igual de feliz cuando es mi objeto sexual que cuando es mi cómplice y mejor amigo en cualquier momento cotidiano.

Por detallar aún más, daré alguna otra pincelada. Quiero un hombre con la suficiente madurez mental como para tomarse las cosas con su debida importancia, sin zafarse de temas serios ni ahogarse en un vaso de agua; que sepa dialogar de manera constructiva en vez de tratar de defender su maldito ego a toda costa; que vea en las dificultades un reto para mejorar en vez de como un motivo para tirar la toalla; alguien que no se pierda en mil dudas y pajas mentales que me llevan a mí a perder un valioso tiempo; alguien que se vaya o se quede, pero que no se pare en la puerta porque estorba; y en resumen, alguien cuyo lema sea “querer es poder”.


Si eres así, yo te daré la fuerza que te falta para llegar desde el “quiero” al “puedo”, porque confiaré en que serás capaz de sacar todo lo valioso que llevas dentro, porque quiero que me lo entregues, que yo lo cuidaré como lo que es: un valioso tesoro que alimentaré para que siga evolucionando hacia un cielo que no tiene límites... como ocurrirá con nuestra relación.


Dicen que el primer paso para lograr algo es visualizarlo, de manera que eso he hecho. A ver qué tal. 

15 enero 2016

Un sumiso es un caballero


Estaría bien poner en un apartado algo así como “Perogrulladas femdom”, o la etiqueta “conceptos básicos”, porque algunos fallan más que una escopeta de feria en temas primordiales. Como también me dicen que me fijo más en lo que no quiero que en lo contrario, aquí va una muestra de lo que busco: un caballero, pero uno de verdad, no de pacotilla como este.


No todos los caballeros son sumisos, por supuesto, pero es imperdonable que un sumiso no sea un caballero. Parece lógico, ¿no?... Pues de eso nada. Perdí la cuenta de los casos de falta de, no ya de caballerosidad, sino de simple educación y cortesía. Pero claro, si a uno le pica la entrepierna con una serie de fantasías, eso no significa que vaya a darle un trato correcto a la mujer que él CREE que se la va a cumplir. Yo me pregunto si alguna tirará para adelante con uno de esos besugos maleducados. Tal vez algún día sus medio neuronas sirvan para algo y se den cuenta de que ese método no es el más correcto para acercarse a una mujer; lo de que sea dominante, sumisa o monja lo dejamos en segundo plano, porque se trata de eso, del trato de persona a persona lo que falla estrepitosamente casi siempre, de cegados e impacientes que están por que los empiecen a dominar cuanto antes...

Y no me refiero a soltar tres frases de manual o sostener la puerta mientras paso, es una ACTITUD mucho más amplia. Pero de donde no hay no se puede sacar, y si el tipejo es un pasota, un niñato, un golfete, o puntos suspensivos, no puedes esperar que cambie por arte de magia cuando esté tratando con una mujer dominante, ya que ella debería darle lecciones de educación básica antes de poder dominarlo. Por poner un ejemplo, si un hombre enseguida se enfada, pierde la paciencia, es demasiado susceptible y, en resumen, si tiene mucho ego o una “piel muy fina”, no habrá dominación que lo meta en cintura, porque antes necesita una reprogramación del cerebro.


Hay mil detalles que delatan a un tipo de estos, desde dejarte colgada en mitad de una charla a pasear contigo tres pasos por delante haciéndote sentir lo menos importante en su vida en ese momento. Algunos más: falta de modales puros y duros, como escupir en el plato algo que no gusta (no me lo invento), no cuidar la higiene corporal, comportarse como un energúmeno al volante, reírse a destiempo... Y sobre los que contactan por internet, qué vamos a contar, ejemplos hay muchos, pero así que se me ocurran de repente, estarían estos:

-No dar las gracias cuando te molestas en responder un mensaje, y dar la callada por respuesta cuando dices claramente que ves una incompatibilidad de partida insalvable


-Remarcar cualquier esfuerzo que hace en su camino hacia conocerte y repetirlo bastante, para que te quede claro que está sacrificando por ti su preciado tiempo o dinero: “uf encima que instalo este programa de chat para hablar con usted” (sí, no me cabe duda de que te salió una hernia del esfuerzo), “no me ha importado pagar el billete de tren” (claro, por eso mismo me lo refriegas por la cara, ¿no?), “he dejado de salir con mis amigos por hablar con usted” (¿y...? ¿acaso eso no es un privilegio para ti?...), etc etc etc


-Insultar. Sí, por increíble que parezca, hay sumisos que dicen de boquilla estar deseando someterse y de repente te llaman tonta o baja o vieja; claro que esto pasa por darle oportunidad a niñatos veinteañeros que ven viejas a las mayores de 30, o a chulitos que sueltan eso de “no seas tonta” a cualquier mujer y no saben ver que es un insulto en toda regla, o a hombres que pasan del metro noventa y no se dan cuenta de que el problema es que ellos son demasiado altos.


-Acosar. Esto es otra cosa que parece increíble, pero no hay otro nombre para ese sumiso cansino hasta la náusea que sigue insistiendo tras dejarle cristalinamente claro que no te interesa, porque lleva incrustado en los genes que el hombre solamente tiene que insistir ya que una mujer se hace la difícil y no hay presa inalcanzable para un macho en cacería.


-Burlarse. Más de lo mismo. Si no respetan lo que buscas te dirán algo así como “qué pasa, ¿que no te van los novatos/ abueletes/ jovencitos de 18/ x?”. Pues mira, no, no me van y estoy en mi pleno derecho de descartar a alguien por el motivo que sea. Ya sé que tú no eres nada selectivo y te sirve una escoba con fusta, pero para mí esto no funciona sin una conexión más profunda.


Ahora bien, el gustazo de ignorar a estos personajes da un subidón que ni te cuento. Eso sí que es experimentar poder a lo grande. Tus gilipolleces no pueden traspasar mi barrera... Wow, es casi orgásmico, en serio. 

10 enero 2016

No quiero un (simple) esclavo sexual


Supongo que os resultará un poco decepcionante comprobar que pasa año tras año y no anuncio que encontré a mi sumiso complementario. Más me fastidia a mí, jajaja. No, a ver, que quería hablar de algo serio... No cuento a quién conozco o dejo de conocer porque es mi vida, y no la aireo por internet, pero digamos que la cosa ha quedado desde hace tiempo en “candidatos a”. ¿Los motivos? De todo un poco: falta de feeling, circunstancias (maldita distancia), miedo/dudas/paranoias varias por parte del sumiso, etc. Y luego está el caso de los que buscan sumisión sexual a secas, que se cuentan por cientos. Y de eso voy a hablar.


Ya comenté que no me interesa el concepto de esclavo, aunque sea en el ámbito bdsm. Un ser que se ofrece como un trapo sin iniciativa no me aporta nada de nada. Otra cosa distinta es en el terreno sexual. Ahí me pone muchísimo usar y abusar del sumiso, siempre dentro de la cordura y la sensatez. Pero... que alguien se quiera quedar en ese punto, me resulta hiriente e incluso ofensivo, aunque no sea su intención ni pueda concebir que me sienta así. Voy a explicar por qué me produce ese efecto.


Respeto y comprendo a los que quieren ser esclavos sexuales y punto, y entiendo que no quieran o no estén preparados para dar otro paso más, pero espero el mismo respeto por parte de ellos. Mi sexualidad funciona como funciona, y no me muevo en el terreno convencional. Nunca lo hice. Algun@ me llamará disfuncional, pero es lo que hay. Y no creo en la disfuncionalidad, opino que somos demasiado divers@s como para tener que encajar tod@s con la postura del misionero con la luz apagada. Por tanto, no juego a ser dominante en el sexo, es que me sale así, y si no, me quedo fría. Es decir, todo esto de la Dominación Femenina, en mi caso, es mi forma de sentir y excitarme, y entonces, si me llega un hombre y me dice: “me interesas, pero me quedo con la parte sexual en exclusiva”, eso equivale a que le diga a una vainilla: “mira, chica, me pones un montón y no me cansaría de follar contigo, pero no quieras salir de la cama porque el resto me resbala”. Y todo eso dando por sentado que ella no disfruta precisamente sintiéndose un objeto sexual... ¿Se me entiende?... Pues eso, que no soy el objeto sexual de nadie ni me apetece cumplir fantasías sexuales en sesiones sueltas que me dejan vacía, fría y con la sensación de ser yo la utilizada en el fondo, por mucho que desde fuera parezca que usaron al sumiso.


¿Que soy humana y tengo momentos de calentón? Claro, no soy de piedra, pero SIEMPRE he sentido una conexión personal en esos casos, porque lo necesito para sacar mi dominación, la sexual incluida, por supuesto; otra cuestión es que dicha conexión fuese más espejismo que realidad, pero de partida lo sentía así. En cualquier caso, tengo mucho más claro lo que no quiero que lo que quiero, y aunque me haya dado un revolcón femdom de vez en cuando con alguien, eso no significa que pierda el norte y me conforme con que busquen esa faceta mía; sería un desperdicio teniendo en cuenta todo lo demás que tengo para ofrecer, eso sí, a la persona adecuada que se complemente conmigo y que me vea como mucho más que un Ama.

Porque soy mucho más que un Ama. Y lo siento por el que no sepa verlo.

01 enero 2016

Mi libro de Relatos Femdom 1

(Disponible en a m a z o n)

Bueno, pues tras desearos un estupendo año nuevo, os comento que esta es la sorpresa que comenté: un libro de relatos, de mi puño y letra, claro. Incluye los 4 que ya han aparecido gratis por aquí en época navideña, más 6 nuevos, y también he incluido los mini relatos míos que metí en algunas entradas, para que los tengáis todos reunidos. De nada :D

Espero que se me sigan ocurriendo otras historias, así que por eso lo he titulado Relatos femdom I. Estos nuevos relatos parten de ideas que me han ido llegando en los momentos más inesperados, y no es que sean autobiográficos en sentido estricto, aunque algo se cuela siempre de mi manera de entender y sentir la Dominación Femenina. Pero mejor los comento uno por uno, y así os entran las ganas irrefrenables de leerlos :D

1- El chico del súper
Hay ciertos trabajos que dan para mucho a la hora de imaginarlos en otro contexto, como el empleado de zapatería que incluso te prueba el zapato rodilla en tierra, el camarero atento, y en general cualquiera que trabaje de cara al público y sea, o parezca, especialmente servicial. Yo estuve durante mucho tiempo cambiando miraditas con un chico de un supermercado cercano en mi adolescencia, y la cosa no ha parado a lo largo del tiempo; quiero decir que siempre ha habido alguno que me ha echado el ojo (ya no les regalo miraditas jaja) y que tiene gestos “sospechosos”. Y de todo eso sale este relato.

2- El joven sumiso
Ya sé que les suelo dar “caña” a los yogurines, pero no es por la edad sino por la inexperiencia y la cara dura que suelen tener, aunque no es algo exclusivo de ese tramo. Lo que ocurre es que una fantasía es una fantasía y yo no me libro de fantasear sin planearlo, así que cierto día estaba parada en un semáforo con el coche y vi a un chico cerca que... Aunque mejor lo cuento mediante el relato, pero pista: me dieron unas ganas tremendas de “secuestrarlo” y llevármelo para usarlo un rato, jajaja.

3- El jefe sumiso
Nunca me ha hecho gracia tener jefe, es algo que me sienta fatal. Puede que al principio, cuando no tenía experiencia laboral, lo llevase algo mejor, pero incluso así, cuando alguno me daba órdenes, fantaseaba con que se tragase sus palabras una por una. Cuando fui tomando experiencia ya fui defendiendo mi terreno mejor, hasta el punto de que alguno hasta me pedía las cosas por favor, haciendo mucho hincapié en lo del favor. Y bueno, este relato surge de ese tipo de fantasías.


4- La profesora
Esta es una de las fantasías masculinas sumisas por antonomasia: la profesora estricta que los pone firmes. A algunos incluso les viene el tema desde que en la infancia estuvieron marcados por una mujer así. Yo reconozco que no tengo paciencia para ser mentora de un sumiso, que sería lo más parecido a eso dentro de la Dominación Femenina, y los novatos me sacan fácilmente de mis casillas, así que no me reconozco demasiado en ese papel. Pero así y todo escribí un relato sobre el tema hace tiempo, y pensaba incluirlo en mi primera novela femdom, Despertar sumiso, pero al final no encajaba en la trama y lo dejé aparte. Así que de ahí sale este otro.

5- La jefa
Poco que comentar sobre el tema de este relato. La idea de ser la jefa no es algo que me desagrade en absoluto y lógicamente da para muchas situaciones interesantes.

6- Prisión de esclavos
Si conoces mi blog, sabrás que el tema de la supremacía femenina me produce una mezcla de risa, pena y arcadas. En este relato me sitúo en un hipotético futuro en el que ganan la batalla las supremacistas, doblegando a toda la población masculina, que pasa a ser un grupo de esclavos enjaulados al servicio de las mujeres. Y estoy convencida de que, por mucho que se intentase uniformizar al género humano, es imposible lograr la total renuncia a que cada persona sienta y sea como le dé la real gana. Aparte de eso, ¿qué ocurriría entre una mujer que se saliera de la norma supremacista y su esclavo...? Pues para saberlo tienes que leer el relato, claro :)

Si todavía no has leído la historia de la chica que seduce a un monje especialmente tímido y sospechosamente sumiso, no sé a qué estás esperando :D


Nunca se habla de que exista el equivalente femenino de Papá Noel. Aparte de echarle la culpa al machismo, yo tengo la teoría de que si existiera, tendría que ser toda una auténtica Ama, y eso es lo que cuento en este relato.


Este relato sí es autobiográfico al 90%, y puede que te estés enterando ahora en el caso de que lo leyeses sin mirar los comentarios o que no estuvieses atento a mi concurso veraniego, y narra una primera relación sexual en la que no ocurre nada de lo que convencionalmente era de esperar.


Y este lo tenéis reciente, así que nada que añadir.


Los mini relatos son estos cinco:
Fábula de la incomprensión social

Este vino a cuento porque había un comentarista (vainilla o maledom o vete tú a saber qué...) bastante pesado con no querer entender esto del femdom, así que le dediqué la fábula, a ver si así lo pillaba.

Una carta que escribí a mi sumiso por llegar, y que sigue vigente, visto cómo está el patio:

Y tres más en los que me metí en las botas del típico falso sumiso egoísta (al que bauticé como sumisito perfecto) que se queja de no encontrar al Ama que, por supuesto, no merece:

Me pido una Ama


Por cierto que tengo material para escribir una especie de “aventuras de un mal sumiso en busca de Ama”, con el que seguro que me iba a reír a carcajadas al escribirlo, pero no creo que de momento tenga tiempo. Por ahora sigo coleccionando anécdotas y ya veremos qué pasa.

20 diciembre 2015

Un sumiso en mi probador- Relato femdom

Aquí os dejo mi relato femdom navideño de este año. A disfrutarlo :)

Tengo una sorpresa para año nuevo, así que no publicaré en estas fechas. Hasta entonces, que paséis una felices y femdomeras fiestas ;)


La época de las compras navideñas son una pesadilla. Esto no lo digo solamente yo, claro, pero los agobiados clientes que se quejan mientras hacen cola para pagar no se pueden ni imaginar lo que supone estar al otro lado del mostrador, teniendo que salir cada día dos horas más tarde por cuadrar las cuentas del día.


No lo tenía claro cuando abrí esta pequeña boutique de lencería en un gran centro comercial, pero no me puedo quejar, y en épocas como esta aún menos. La clientela se diversifica en esta fecha, desde la abuela que quiere tener un detalle con la nieta hasta el jovencito que se ruboriza cuando pregunta por un conjunto para su primera novia. Y luego están las y los fijos. Ellos repiten menos, pero siempre hay excepciones, y la excepción de mi tienda es él. Lleva varios meses viniendo cada semana. No habla mucho ni da muchas vueltas. No sabe que lo observo sin que lo sepa, ni que detecto el brillo en su mirada cuando ve eso en concreto que le enciende el deseo de sacar la Visa.


Distingo a un fetichista a un kilómetro, pero sé que este no es solo eso. Me hace gracia el ligero temblor de su mano cuando la extiende para que le entregue la bolsa, sin atreverse a mirarme a los ojos, pronunciando un gracias casi inaudible.


Aquella noche lo planeé todo al milímetro. Sabía que no faltaría a su cita pese a ser la tarde previa a la llegada de Papá Noel. Es más, tenía que aparecer con mayor motivo para hacerme creer que aquella ropa iba destinada a su pareja... Pero yo sabía que ni tenía pareja ni la ropa era para ninguna mujer. ¿Que cómo lo sabía? Bueno, psicología a golpe de ventas se podría llamar.


Le dije al vigilante de seguridad que no le sorprendiese ver luz en mi tienda porque me quedaría hasta bien entrada la noche y que una amiga vendría a echarme una mano. Casi con puntualidad británica llegó mi más fiel cliente, a las 7 de la tarde. Sabía que su debilidad eran las prendas negras, así que decidí jugarlo todo al rojo ese día y llené cada rincón de la tienda de prendas en ese color. Noté que tuvo que disimular la decepción cuando paseó la mirada rápidamente por todas las paredes, para acercarse a cualquier estantería a continuación.


Me paseé distraídamente cerca de él y observé que había cogido un tanga de encaje especialmente caro.
-Hola -dije, mientras le miraba directamente a los ojos-. Buena elección, aunque no sé si entra en tu presupuesto.
-Bueno, esto... hoy es una noche especial, no me importa gastarme un poco más -respondió él sin apartar la mirada de la prenda.

...Sigue leyendo en Mi libro de relatos femdom (disponible en a m a z o n)




12 diciembre 2015

Adoptauntio... o domesticauntio

Todos los sitios de contactos en internet me dan la misma urticaria, porque suele haber dos extremos entre la clase de hombres que los utilizan: desesperados que no ligan ni p'atrás, o ligones compulsivos. Pero como tampoco es plan de ir con un megáfono por la calle, y ya que el blog tiene sus limitaciones de alcance, por muchas visitas que reciba, uno de los lugares en los que decidí hacer “labor de investigación” sobre posibles sumisos ocultos, como comentaba hace poco, es la web adoptauntio. Hace siglos me hice un perfil y ahí lo dejé, de manera que volví a ver qué se cocía. Pero antes, por si no sabéis de qué va el tema, os cuento brevemente. Se trata de una web española de encuentros/citas/ligue/amistad o lo que sea que busque cada cual, que tiene la novedad de que las mujeres tienen la iniciativa, al menos en las charlas, porque ellos como mucho pueden visitar tu perfil o darte un toque mediante un “hechizo”. Ya el hecho de que no te agobien con mensajes no deseados es un alivio, y una gran ventaja frente a otras webs si no te gusta que lleguen cien babosos en plan “k passa wapa”. En cuanto a las chicas, pueden dar permiso para que les hablen o meter directamente en la cesta de la compra (tal cual suena) a sus “hombres-objeto” (tal cual suena también). Ellos tienen la posibilidad de rechazar la oferta, claro, que todavía tienen algunos derechos jajaja. Si entran en tu cesta creo que no pueden hablar con otra durante 24 horas, o algo así, tampoco conozco el tema muy a fondo.

La verdad es que para pasar el rato tiene su punto, puedes sentir que eres la que manda hasta cierto límite, aunque ya se encargan en la web de suavizar el tema diciendo que se trata de hombres-objeto “para mimar”... Oye, qué limitativo, ¿no? ¿Y si quieres darles también caña por qué te vas a quitar el gusto? XD Bromas aparte, lo cierto es que casi ninguno de los que están ahí se considera hombre-objeto. Es para ellos una opción más, y para los vagos es un plus el hecho de que ellas den el primer paso, simplemente.


Durante mi investigación por la red encontré un curioso vídeo en el que un chico tacha de loca a una usuaria por el hecho de que quiere un hombre que le obedezca. A ver, que no está pidiendo que salten por un puente o se corten el cuello; busca obediencia, que no es algo malo ni peligroso en sí mismo, ya luego depende de la persona a la que vayas a obedecer. Que sí, que hay aprovechadas que ni siquiera disfrutan dominando, y también está la que llega ahí con el corazón partido buscando vengarse por lo que le hizo su ex, pero vaya, que de eso hay en todos lados, incluso a la vuelta de la esquina. Además, el tipo aconseja a sus hermanos de género masculino que no se arrastren por un polvo... ah, hombre, empieza por ahí, que si vas a lo que vas (y usarás todas las mentiras y trucos sucios que hagan falta para lograrlo), no puedes dar lecciones a nadie. Aparte de eso, se queja de que las mujeres buscamos un payasete... no, chaval, queremos una compañía agradable, alguien por lo menos simpático, no alguien con la cara de acelga triste que tienes tú.

Por supuesto no falta la crítica al supuesto hembrismo del concepto, y que a la inversa sería digno de denuncia por machismo, pero... es que lo de coleccionar mujeres es algo que la mayoría de hombres lleva haciendo desde que el mundo es mundo, así que ahora que no se quejen, y se siente si pagan justos por pecadores. Además, que ahí la cosa no es tan distinta. No sé si ellos conocen el dato, pero cuando visitamos un perfil de un chico podemos ver con cuántas mujeres habla, incluso quiénes son ellas... Así que si un tío te dice que le gustan las mujeres con clase y ves que únicamente habla con chonis medio desnudas, o que le gustan maduras y está charlando con las de 20, pues está claro que miente como un canalla. 

Lo de la mentira es algo muy extendido y casi que se da por sentado y por válido cuando se trata de un macho en fase de cacería. Por ejemplo, son muchos los que buscan una chica divertida, interesante, con magia (literal... no sé si esperan a la amiga de Harry Potter o qué, ejem), bella por dentro y por fuera, etc etc etc, que por pedir que no quede. Y claro, te quedas pensando, ¿será este tío tannn divertido, interesante, mágico y mega especial como la mujer que pretende pescar...? Ahí dejo la reflexión.

Pero iba a hablar de mi experiencia y del tema que nos ocupa, así que basta ya de introducción. Veamos: sumisos. ¿Hay alguno ahí metido? ¿Abiertamente? ¿A escondidas?

Lo primero que me ha llamado la atención es el alto número de visitantes a mi perfil. Bueno, digo alto pero en realidad no sé cómo andarán las demás, por supuesto, pero quiero decir que, con un perfil que deja claro lo que busco ya desde el nick, es curioso que lleguen tantos a mirar. Supongo que algunos irán en plan “a ver la friki esta de qué va”, pero cuando me decidí a darles la palabra a unos cuantos a ver qué me contaban, parecía que había interés real. Otra cosa es que se repita toda la colección de falsedades y engaños que hay entre los sumisos que reconocen serlo abiertamente, pero a estas alturas tengo ya casi asumido que no es un problema basado en ser más o menos sumiso, sino que el problema es que son hombres, con todo lo que conlleva, ya sea por genética o por condicionamiento social. Lo de prometer hasta meter parece que sigue bastante vigente, por desgracia.


Tengo que decir que sí hay sumisos que lo ponen en su nick y/o perfil, y los pocos que encontré llevaban meses sin entrar. Entre el resto, cuando me hablaban sin tener nada en la línea sumisión en su perfil, había un poco de todo. Alguno quería probar por probar, otros tenían el tema encerrado desde hacía tiempo bajo siete llaves, etc. Y luego está visto que el cliché de Ama de postal está muy extendido. Por ejemplo, un tipo me dijo que podría ser divertido probar a ser sumiso sexual, pero que antes tenía que ver si yo le convencía en persona. Es decir, daba por sentado que yo me iba a ir con todos y cada uno de los que viniesen a pasar el rato conmigo. Es lamentable que te vean como una especie de puta gratis nada selectiva, cuánto daño hacen el porno y las que van dejando anuncios en la sección de clasificados de pago.


Y bueno, poco más que contar sobre esto; en resumen supongo que será un medio como otro, y que como digo en el título, podría tener la modalidad alternativa titulada domesticauntio o dominauntio o similares, y así sería más fácil que nos metiésemos l@s que vamos buscando algo muy concreto. Podrían tomar nota también en los sitios bdsm, y que solo pudiera hablarte un sumiso si le das permiso, porque resulta lamentable que te digan “hola Señora, soy sumiso” y veas al lado la foto de su polla en primer plano.

04 diciembre 2015

Hacia el Edén. Reseña



Tras ver la película Exit to eden (Dos sabuesos en la isla del edén) que comenté por aquí en verano, me entró curiosidad por leer el libro original, Hacia el Edén, de la autora Anne Rice, y eso hice. La versión corta de mi crítica es: decepción y tomadura de pelo. La larga viene ahora.

Imaginemos que alguien escribe un libro sobre viajes espaciales contado por un astronauta. A mí me encanta el tema, así que lo leo. Pero resulta que descubro que al astronauta lo que le gusta es pescar truchas y ni él ni los lectores sabemos por qué demonios se ha metido en algo que no es cualquier tontería ni cualquiera sirve para ello, en definitiva, que se necesitan toneladas de VOCACIÓN.


Pues tres cuartos de lo mismo ocurre en este libro. Se supone que va de un sumiso y una dominante, y por eso lo leí, pero zas, ella no para de desear que el tipo la domine y él solamente piensa en demostrarle lo macho que es. Una auténtica pena. Y lo más indignante del asunto no es que sea una historia acerca de roles invertidos, que cada cual tiene derecho a descubrir lo que le llena y a cambiar de opinión, sino que el mensaje de fondo es que esa combinación de chica obediente y macho que ordena es lo NORMAL. Es que no se trata ni siquiera de describir una bonita historia con trasfondo de amor entre ama y sumiso, no no no, qué va, el tema es que se dejan de tonterías y son una pareja como dios manda, vainilla total pero eso sí, como ya digo, ella es sumisa porque eso es lo socialmente aceptado, en la fecha de su publicación y 30 años más tarde, porque no es el único libro en esa línea. Aunque yo paso ya de hacer publicidad de ningún otro.


Pero es que la cosa no queda ahí, o mejor dicho, hay más de lo mismo en el resto de la historia, porque ya es de traca el asunto del club para am@s y esclav@s. Porque oye, es que tampoco existen las personas dominantes según la señora Rice, es que TODOS son sumisos escondidos. Sí sí sí, veréis. Resulta que cuando fundan el club ese tan guay de miles de hectáreas en plan paraíso terrenal para pasarlo chachi entre am@s y sumis@s, los jefes se plantean si será viable. Por el dinero no se preocupan ya que hay mucho millonario depravado que pagará lo que haga falta por pasar las vacaciones allí, incluso los esclavos pagarían si no fuera porque les pagan a ellos, ya que quedaría raro, poco consensuado y tal. Bueno, pues el mayor problema lo encuentran a la hora de que puedan toparse de frente con algún conocido allí dentro y claro, imaginaos lo terrible que sería que te encontrases con tu vecino y se entere de que te gusta que te azoten, ¡como si él no estuviera ahí por la misma razón!


Inciso. El tema realmente va acerca de clubs sadomasoquistas. Por tanto se trata básicamente de dolor, azotes, masoquismo y... el sadismo entra porque no hay más remedio, pero esa parte parece que se la quedan cuatro actores que andaban por allí, ya que los jefes dan por sentado que TODO el mundo tiene la fantasía de ser azotado, de ahí la preocupación de que te miren raro si coincides con un conocido, pero a la jefa y protagonista (y sumisa en el fondo), se le ocurre la “brillante” idea de que los que pagan serán vistos como amos todos y todas, que se supone está mejor visto, como lo de ser macho alfa, y luego en la intimidad de una mazmorra podrán solicitar los servicios de expertos sumisos adiestrados en el arte de dominar... En serio, que no me lo invento, abajo tenéis el fragmento. No sé qué se tomó la Rice para escribir semejante engendro, pero ahí lo soltó y se quedó tan pancha.


En fin, lo de siempre. Eso de ser Ama o sumiso verdadero va a resultar más infrecuente que ser extraterrestre, tal vez -por volver a lo que dije antes- debería hacerme astronauta a ver si me encuentro al sumiso en otro planeta, porque en este la cosa está complicadita según nos cuentan los autores de best sellers.


Desde que empecé a leer me surgieron dudas de difícil justificación:
¿Por qué lloran tanto los esclavos cuando los llevan hacia el Club? Recibirán 100.000 dólares por estar dos años cumpliendo sus fantasías, así que no entiendo tanto desconsuelo.
¿Por qué ella se pasa a Ama siendo sumisa? Está claro que no me equivoqué en mi teoría del que busca ama-sumisa.
¿Por qué el protagonista es un tipo que busca situaciones límite como hacerse fotógrafo de guerra? Será para hacernos ver que no hay gente normal entre los sumisos...


Uno de los maestros que tiene la protagonista le dice que el sado es una fase para muchos, y de eso va el libro, de recuperar la normalidad (léase patriarcado o sistema vainilla con predominio maledom), no de normalizar las relaciones D/s. O sea que "Hacia el paraíso" no, más bien hacia el infierno de la eterna incomprensión.


El tema de los esclavos ("verdaderos", si es que tal cosa existe...), ya lo traté, y no me interesan para nada. 
Uno de los motivos es que, en sentido estricto, un esclavo se somete a cualquiera, como ocurre en el libro, y a mí qué puñetas me va a interesar uno que se arrastra sin importarle ante quién. Y a ellos tampoco les interesan sus amos más allá de que les hagan lo que esperan, como dice el protagonista según podéis leer más abajo.

Aquí van unos fragmentos -en los que buscando mucho hasta hay algún momento medio bueno, como cuando él se siente sumiso mental-, y el resto de mis comentarios intercalados:

De pronto imaginé que la besaba, que lograba someterla con mis besos, y luego le arrancaba la blusa de encaje y botonadura de perlas. No podía imaginarla de otra forma salvo en mis brazos, mientras la besaba con fuerza y la obligaba a abrir la boca. Estupendo. Esto cada vez se pone peor.

(Y que lo digas, chico, peor de lo peor, que se supone que eras sumiso, leñe).

Queremos que acuda gente famosa, rica, personas que no quieren que nadie se burle de sus deseos masoquistas, del hecho de que les guste que les aten y les azoten. El truco está en crear una situación en la que no se sientan obligados a reconocer que son masoquistas, que el hecho de ser socio de El Club no signifique que lo sean. Los socios que acudan a la isla serán «amos» y «amas», cuyos caprichos serán satisfechos en público y privado por un personal de esclavos masculinos y femeninos perfectamente adiestrados. Serán huéspedes de Kubla Jan en Xanadú, donde podrán gozar contemplando a jóvenes bailarines, y al harén, a menos que deseen retirarse a una habitación privada, insonorizada, y pedir que les enviemos a un esclavo o esclava que sepa hacer ejecutar el papel de «amo» o «ama» con habilidad y elegancia.

Lo FLIPO.

Ella debía de haber entrenado a mil esclavos como yo, y probablemente ninguno de ellos le importase un carajo, del mismo modo que a mí me importaban un carajo los «amos y amas» que me habían adiestrado.

Ajá, si ya sabía yo que así era la cosa... Mientras te calienten la bragueta, lo demás te resbala.

Pero respecto al sexo, el maravilloso ritual sadomasoquista, me importaba bien poco quién lo realizara, sólo que se ejecutara en la forma más estética. Y ahora me sentía ligado mentalmente a ella. Ella se había apoderado de mi mente, de mis pensamientos. Era como si de pronto se hubiera materializado la figura oscura que existía en mi imaginación. Eso no me gustaba nada.

Je je, me recuerda a los sumisos que parecen encontrar lo que buscan (mismamente a mí) y huyen despavoridos...

No puedo soportarlo, pensé, tengo que poseerla ahora mismo. ¿Acaso creía que por el mero hecho de habérmela cepillado iba a evitar que me azotara?

Qué chirriante la actitud de este “esclavo”, puffff.

Una violación sin remordimientos. ¿No deberían experimentar todos los hombres eso una vez en su vida? ¿Su capacidad de utilizar a otro ser humano de esa forma, pero en una situación en que no se produjera ningún daño moral o físico? Era un jueguecito al que habría podido aficionarme con gran facilidad de no haber estado obsesionado con ella. ¿Por qué había elegido Lisa aquel juego? El hecho de darme la oportunidad de dominar al otro no dejaba de ser arriesgado. ¿O acaso lo había hecho adrede, con la idea de que cuanta más confianza adquiriera más dura sería la caída?

Esa parte es de re-traca. Ahí tenemos al protagonista reflexionando antes de entrar en cierto juego ante un público que va a ver quién gana en un combate entre dos esclavos. El ganador es el que consigue violar al otro. Y por supuesto gana él, sacando su lado de macho-man de mil voltios. Lamentable a más no poder.

Cómo se reiría si supiera lo asustada que estaba yo ante la perspectiva de decepcionarlo, de no estar a la altura de sus expectativas. Esa idiotez de que los esclavos sólo existían para complacer a sus amos y amas no era más que eso, una idiotez.

Dios, una idiotez es seguir leyendo este libro visto lo visto, pero todo sea por el blog, ains.

Tu único deseo es complacerme —le murmuré al oído. Eso era lo que correspondía que dijera su ama. Haz bien tu papel, como si fueran a darte un Oscar—. Dime que eso es lo que deseas. Quiero oírlo.

Desde luego que hay grandes actrices entre las amas no vocacionales. Uf. Arg.

Siempre me he preguntado cómo explicaríamos a los ángeles, los masoquistas que conseguimos salvarnos, que preferimos ser atormentados por un par de demonios. Es decir, si se supone que es el paraíso pero no hay demonios, aquello deberá de ser un infierno.

La historia podría haber tratado del posible conflicto entre amar a alguien y querer dominarlo, pero no va de eso ni remotamente. Por buscarle algún sentido a la historia, más allá del típico final feliz destinado al público generalista en el que la gente rarita se cura de lo suyo, lo único que se me ocurre es que el protagonista se quiere demostrar a sí mismo que es más duro y más macho que nadie por soportar las humillaciones y los azotes. Eso encaja con los masocas puros que intentaron conocerme (sin éxito), los cuales no quieren de una mujer más que palizas y torturas.


Aparte de todo eso, la historia avanza hacia el punto en que ella, aparte de salirle la sumisión por las orejas, piensa que él es demasiado guapo, culto y valioso como para poder ser un esclavo de verdad. O sea... que ella entonces demuestra que se ve como una tonta, fea e inútil, ¿no? Uf, uf y uf.

Hoy por hoy no existe ninguna otra forma de salvar el mundo que no sea crear un escenario ficticio donde poner en práctica simbólicamente nuestros impulsos destructivos. El sexo no va a desaparecer, ni tampoco los impulsos negativos que encierra. De modo que si existiera un club en cada esquina, si existieran un millón de lugares seguros donde la gente pudiera representar sus fantasías, por primitivas o repulsivas que éstas fueran, es posible que el mundo se convirtiera en un lugar muy distinto. Quizá la violencia real acabaría siendo considerada una vulgaridad, una obscenidad.

Interesante teoría, pero no creo que los perturbados de manicomio puedan curarse mediante el bdsm, o que sea una terapia para nada. Una cosa es que alguien enferme por reprimir su sexualidad y otra es darle la vuelta y decir que es el remedio para todos los males del cuerpo y alma.

Lisa yacía con las piernas y los brazos abiertos como si estuviera atada a la cama y no pudiera moverse ni defenderse. Era completamente mía.

Genial”, todo el libro conduce hacia esto, no es que sea una relación igualitaria, es que encima la supuesta dominante jadea cuando se pone en plan sumisa. “Apañados” vamos l@s pobres lector@s. Por cierto, ella se corre tres veces seguidas en menos de cinco minutos, deberían darle una medalla a esa chica, juas.

Otra de las cosas que me chirrían es que el tal esclavo dice que se acostó con 500 hombres (cifra literal) y que se enamora de la chica porque podía hablar con ella como si fuera un hombre... Esclavos que son dominantes en el fondo, dominantes que son esclavos, bisexuales más bien homo que de repente se vuelven hetero... El libro se podría llamar Sexualidad confusa.

He traicionado todos los principios en los que creemos”, dice ella cuando se da cuenta de lo que significa sacar al esclavo de la isla sin que nadie lo sepa. Y es que se da cuenta de que ha ocurrido algo TERRIBLE, es que... es que... tachán, se ha e-na-mo-ra-do, y además, con un amor NORMAL.

Ya digo que el libro no es más que el cuento rosa del amor como dios manda y bla bla bla, y poco favor hacen a la sexualidad “alternativa” todos esos autores que meten el bdsm con calzador y cuentan cómo los protagonistas se curan de sus rarezas gracias al amor, como le pasa al señorito Grey y su moza. En cuanto a que eso le ocurra a alguien de carne y hueso (y vuelvo a acordarme de aquel chico supuestamente tan mega sumiso que se casó en menos de un año con una chica vainilla), opino que una de dos, o no eran sumisos o están renunciando a su verdadera naturaleza, y en ambos casos, tienen una falsedad que tira de espaldas. La cabra siempre tira al monte, o sea, que por mucho amor loco (y vainilla) que le entre a alguien, siempre volverá al cabo del tiempo, cuando pase la luna de miel o x años, a pasearse por internet y seguir con sus pajas sobre el tema.

Total, que al final ella entra en shock porque no puede compaginar la idea de ser “rarita” con la de enamorarse, y piensa que su vida antes de él era una mierda: “No puedo creer que una persona que ha hecho las cosas que he hecho yo sea capaz de amar”. ¿Diosss, pero qué se fumó la autora? ¿Y qué se supone que hizo esta mujer? ¿Acaso mató a alguien o qué?

Aparte de todo lo demás, el libro es repetitivo (ella dice que se va a desmayar de la excitación, que lo que siente es demasiado, y lo repite casi cada vez que se revuelca con el esclavo de quita y pon), le sobra en mi opinión la mitad de las páginas, y va en la línea de otros tocho-tostones de la autora como Las brujas de Mayfair.

No destripo el final si cuento que por supuesto acaban casándose, y que ella le dice que haría cualquier cosa por él excepto volver a hacer el papel de Ama. Toma ya. En la parte final hay frases-perla como esta:

Estoy dispuesta a renunciar a todo lo que he conseguido desde que cumplí los dieciocho años. A mi vida, mi carrera, todo. Para casarme contigo, en una ceremonia tradicional, con anillos y jurándonos amor eterno...

Yo no sé cómo no denunciaron por machismo a la Rice, ahí estuve a punto de vomitar. Encima tiene que ser él quien la convenza de no renunciar a su trabajo en el club. Y colorín colorado, el tierno cuento ha acabado.

Qué bien hubiera estado que ella no se hubiese dividido entre Ama y mujer, y que hubiese mostrado toda su vulnerabilidad (se pasa la última mitad del libro llorando de estrés cada cinco minutos) y aún así se hubiera declarado dominante. En fin, me reafirmo en que uno de los motivos por los que decidí escribir mis libros femdom fue porque no veía mi versión de la historia por ninguna parte, y eso que no conocía librejos como este.

¿Qué me atrae en un sumiso?

Aunque ya expliqué aquí lo que busco en un sumiso, voy a especificar un poco más. Lo que voy a comentar no es una guía de lo que debe hacer...