MIS LIBROS FEMDOM

23 junio 2015

El vainilla curioso


El otro día me llegó un mensaje privado a través de mi canal youtube. Alguien me preguntaba: ¿qué es femdom, es bondage? Ante una pregunta tan (para mí) absurda, me vi en la obligación de hacer difusión social jaja, tal vez era un adolescente o alguien que no sabía buscar por internet o un aburrido. Le dije que femdom es Dominación Femenina, un tipo de relación en el que ella manda y él obedece. Entonces me preguntó si es en todas las actividades o solo en sexo. Le respondí que algunas parejas lo hacen a tiempo completo y otras en el tema sexual. Me dio las gracias (menos mal, ya pensaba que ni eso) y me hizo una nueva pregunta: una persona bisexual, ¿tiene más interés en un trío? Ahí ya dejé de responder porque una cosa es difundir y otra que me tomen por consultorio gratis. Además, todas las dudas iban a tener la misma respuesta: pues depende de cada persona, hay de todo. Que me parece genial que la gente quiera informarse, peeero... algunos lo que hacen es cotillear y punto, y para eso mejor que pillen una revista de famoseo. Y luego están los que se apuntan a un bombardeo, como nuestro próximo “amigo”.

Inciso. De vez en cuando “me infiltro” en la sociedad “normal” para investigar cómo se toman este tema ahí afuera, porque desde luego para pillar sumiso no es (no los encuentras en condiciones ni en sitios especializados, cuanto menos ahí). Sí que noto al cabo de los años que a la gente le empieza a sonar algo todo esto pero la confusión es grande todavía. Anécdotas de estas ya conté en otra ocasión, desde el que me toma por dominatrix que hace vídeos, pasando por el que presume de ser un entendido por conocer alguna práctica, hasta el que se ofrece a hacer una cruz de san andrés a buen precio jaja.


Pues bien, este es el intercambio de mensajes con uno de estos curiosos que vio mi solicitud de búsqueda de sumiso en cierta web vainilla:

Él: Hola...se pueden tratar los terminos?
Yo: jaja, nop, yo no domino a la carta...
Él: No me referia a eso mujer jejeje, sino que tendras un limite y demas no? Ya que todo no vale ehhh
Yo: Vamos a ver, el límite lo tendrá el sumiso más bien. Tú eres un curioso, ¿verdad?
Él: En parte si, pero me atrae mucho ese mundillo desde siempre y estoy abierto a todo...por eso pregunto a alguien que sepa decirme y probar con alguien que sepa que hace...te molesta eso?
Yo: Yo te entiendo pero no estoy para que nadie pruebe por probar, lo tienen que tener muy claro, para informarte del mundillo tienes muchos sitios en internet, suerte
Él: No quiero probar por probar, quiero probar para quedarme...te atreves?
Yo: jaja oye no me río de ti, pero sí de las cosas que dices, ¿que si me atrevo? Eso debería preguntarlo yo. Mira, reconozco de lejos a quien sirve y a quien no. Un saludo y hasta siempre.

A partir de ahí lo bloqueé porque ya el tipo se estaba animando y lo próximo iba a ser prometerme que se encadenaría a mi cama cada noche. A saber lo que quería probar. “Con alguien que sepa lo que hace”. Ah claro, se trata de hacerle cosas, cómo no, lo de sentir y ofrecerse ni le suena. Si le atraía desde siempre esto, ¿qué hacía a sus 40 tacos sin haberlo intentado? Venga ya, cuentos chinos a otra. Me pone de los nervios todo ese rollo de ligón de discoteca con las malditas frases de “atrévete” y similares. ¿Qué pasa, que hay que ir con casco de protección a una cita con estos tíos? ¿Es un riesgo, un peligro, una aventura tan emocionante que hay que llevar una caja de tranquilizantes? ¿Pero de qué van? Se ponen la etiqueta de premio gordo, como el regalo que te llevarás si te “atreves” a probar con semejante macho. Por-fa-vor, si es que lo de la risa que pongo ahí no era fingida, es que me partía ya con dos frases.

Y no es la única anécdota reciente en esta línea. Un escritor me mandó este bonito y breve mensaje, lo bueno si breve... ya se sabe: “Sométeme”. Es que me complico la vida demasiado, ¿verdad? Así de simple y efectivo sería mejor. Pero una es como es y la primera reacción que tengo es responder (bueno, de hecho la primerísima es NO responder) algo así como, “vale, te someto con una sola orden: ve a que te domine tu reverenda prima”. No es algo personal, le respondo lo mismo a cualquiera que venga dándome una orden, lo llevo mal, las dominantes preferimos ser las que ordenan, raritas que somos... Por cierto, qué ilu, es el tercer escritor que se me arrima, el primero es el autor del bodrio más infumable que sobre femdom se hizo, y el segundo no sé ni lo que escribe pero vino a ponerme fina por decirle que la cornamenta y el femdom no son ni primos lejanos. ¡La cosa va mejorando! Se me saltan las lágrimas, casi tanto como con la poesía de tercer escritor sobre uno que sujeta una cabeza femenina mientras ella le abre la bragueta, me llegó a la fibra, él si que conoce al género femenino, ains, qué majo, y qué pedazo de sumiso me he perdido.


En fin, que cuando das el paso de vivir según lo que eres y contactar solo con sumisos, a pesar de los desastres que te encuentras, lo de pasar a ese otro lado del mundo de los no-sumisos se hace muy cuesta arriba, ya me molestan la vista hasta los “ehhh...”, los “jeje mujer...” y similares, que no es que yo sea fan del protocolo vacío pero es que estos, de modales, andan cortitos. Lo bueno de esos casos es que me reafirmo una y otra vez en lo que no quiero. Pobres, se quedarían esperando mi respuesta, menos mal que seguro que se les pasa con aquella otra que busca un castigador o con la que quiere un astronauta submarinista, y a todas les dirán lo que se tercie para intentar pillar cacho. Qué poco selectivos, todo lo contrario a mí, que no tengo diez sumisos cada semana porque no quiero, tontorrona que es una.


Al final siento que no encajo en ninguna parte, ni en el mundo vainilla ni en el bdsm de buscadores de fantasías vacías para pasar el rato, y para colmo de males, aparecen estos que son mezcla de lo peor de ambos mundos. Y digo peor porque llevan con letrero luminoso la intención de utilizar a quien se cruce en su camino. La buena noticia es también esa misma, que se ven venir a kilómetros de distancia.



Parte de la culpa de todos estos aburridos metidos a sumiso opino que la tiene “el contagio” del mundo liberal en el que todo cabe (sí, es un doble sentido...) y todo vale. En un vistazo rápido a ciertas webs de contactos bdsm lo primero que salen son fotos de pollas en primer plano con un mensaje diciendo “soy muy sumiso”... O yo me equivoco de parte a parte, o esos, de sumisos, no tienen ni las uñas, o el pirulí. Venderse como un trozo de carne a lo mejor les funciona con las que buscan justo eso, pero repito, yo soy tan tiquismiquis que necesito que me interese la PERSONA que es el sumiso en cuestión, lo demás es un mercado para llenar ratos vacíos, y yo no quiero tapar huecos (otra vez doble sentido) sino compartir mis mejores momentos con alguien. Que sí, que ya sé que las páginas de contactos -vainilla o bdsm- van todas en la línea de aquí te pillo aquí te mato, y por eso mismo, el hecho de que alguien se anuncie con la “bandera al aire” diciendo que busca mujer, hombre, trío, transexual o un cangrejo de río que pase por allí, me deja muy clarito la clase de “sumiso” que es. Y que den por sentado que por decir que eres dominante ya te vas a apuntar a hacer intercambio de sumisos, cesiones de los mismos a amos, cornamentas y orgías en grupo es otro efecto colateral de la fusión liberal-bdsm que prolifera como setas en el monte, por desgracia para l@s que buscamos mucho más que juegos de carne.


Como resumen final, reivindico dos cosas que me parecen fundamentales en todo esto:
-la principal condición para tener Ama es ser sumiso. De perogrullo, ¿no? Pues en eso falla el 90% de los “sumisos”

-deberían usar otro nombre distinto a sumiso para referirse a lo suyo todos los que fingen ser lo que no son, todos los que buscan nuevas sensaciones y todos los que quieren tener contacto con un Ama al precio que sea. Yo ya propuse un nombre cuando traté hace tiempo el tema del vainillismo o sumisos-vainilla que a ratos se sienten de una manera u otra: SUINILLA.

Ains, cuánto tiempo ahorraríamos tod@s si no hubiera tanto lobo disfrazado de cordero y tanto aburrido de su vida vainilla buscando morbo fácil.

16 junio 2015

Top service


Me pregunta alguien lo que opino sobre este tema. Se trata de supuest@s dominantes que disfrutan sirviendo a la parte sumisa, de manera que están encantad@s con lo de dominar desde abajo (top from the bottom). En femdom consiste en que el sumiso es el que elige las prácticas y el Ama se las ofrece encantada. Sí, como las dominatrix profesionales, pero gratis y por pura generosidad...


Pues chico, qué voy a opinar, este es un blog de DOMINACIÓN FEMENINA, ahí el bdsm aparece como un medio, no como el fin último, y a veces ni aparece, que lo único importante es lo que decidimos nosotras. No te digo yo que no podamos hacer un regalo de cumpleaños por ejemplo al sumiso y acceder a algo puntualmente, pero de ahí a tomarlo como norma, pues no.


Cada pareja funciona según sus parámetros, recuerdo a cierta Ama de cierto foro que se refería a su sumiso como su perrito consentido. Otro ejemplo de top service es lo que hacen las mujeres vainilla que aceptan ser las Amas a medida de su hombre sumiso, y si les va bien, perfecto, pero eso no es femdom, y a veces no es ni bdsm tampoco, porque ella no disfruta con el juego, solo se presta a hacerlo por tener contento a su pareja o por no perderlo.

También me pregunta este lector algo que no entiendo bien:
¿Podrían varios ser sumisos, como mínimo, parciales?
Supongo que se refiere a que un hombre puede ser un poco sumiso, o sumiso a ratos, o sumiso según para qué. Pues sí, por supuesto, ya hablé de esto en grados de sumisión. Bajo mi punto de vista solo se puede ser sumiso o no serlo, pero vaya, por haber hay de todo en este planeta.

Y por último, una matización con ejemplo práctico. Imaginemos que un sumiso está “perdiendo fuelle” en una situación sexual. Si tú sabes lo que le produce una erección instantánea, como meterle un pie en la boca o sentarte encima de su cara o darle dos bofetones contundentes, pues lo haces, PERO no estás complaciendo sus deseos -un poco sí- sino que en el fondo es un método que usas para que él te siga complaciendo, es decir, como digo sobre el bdsm, será un medio para ti, no un fin, el objetivo último no es darle placer sino que él te lo de a ti, que precisamente es la manera de disfrutar que tiene el verdadero sumiso, y todos felices.

09 junio 2015

Cómo tener Ama

Para empezar, el sumiso que quiere tener Ama lo está planteando horriblemente mal. No se puede tener un Ama, solo se puede pertenecer a una. En todo caso se tendrá una relación con ella. Pero por simplificar vamos a dejar lo de “tenerla”.


El otro día leí algo muy interesante que me pareció de aplicación inmediata a nuestro tema. Se trataba de cómo mucha gente quiere “tener” como primer paso, saltándose los que vienen antes, que son los más importantes. Es decir, la secuencia lógica es Ser-Hacer-Tener, y sin embargo la mayoría quiere tener porque sí, por arte de magia. Vaya, lo mismo que quieren los sumisos que creen que un Ama caerá del cielo sin que muevan un dedo.


Para empezar, viene lo de Ser. ¿Eres sumiso? Es una pregunta fundamental. Hay muchos que no lo son y sin embargo tienen el morro de querer tener Ama, como si aceptásemos a cualquiera. Podrán tener Ama durante el tiempo en que logren engañarla haciéndose pasar por lo que no son, si es que lo consiguen.
Después viene lo de Hacer. ¿Haces lo correcto? Si no tienes la actitud adecuada, si no haces lo que debes hacer y no evitas todas esas cosas que bajo ningún concepto tienes que hacer, lo llevas crudo.
Y por último, si eres y haces, el Ama se sentirá atraída de manera natural hacia ti, reconocerá que eres el diamante entre tanto pedrusco y con tus actos le demostraras que puede confiar en ti para depositar su dominación.


Pues bien, la inmensa mayoría de los que van como almas en pena quejándose de que no encuentran Ama, como si fuera a aparecer de la nada, lo hacen justo a la inversa. Primero quieren al Ama, la que sea, como sea, “solo” piden un poco de atención, una oportunidad de estar en contacto, aunque resulten menos apetecibles y tentadores que una cucaracha en un escaparate, y entonces, una vez que “tienen al Ama” enganchada, porque sí, porque ellos lo valen, vendrá lo de hacer. Entonces, no antes, empezarán a Hacer, a hacer lo que ellas le digan, como una obligación, no porque les nazca de dentro; que ella se encargue de domarte y moldearte, que tú solo tienes que tumbarte de espaldas y dejar que ella trabaje a lo grande. Y, por último, quieren llegar a Ser sumisos. No antes. No desde el principio o desde antes de tener Ama. No. Quieren Ser al final del proceso, cuando aparezca por arte de magia el Ama y sea ella la que haga todo el trabajo sucio.


De locos.

Así es como opina la gran mayoría de señores “sumisos”. Y así les va, claro. Y ninguna pena me dan. 

04 junio 2015

Ella manda


En esta película, ¿Quién manda?, que con semejante título tuve que ver sí o sí, tenemos a un donjuan de pacotilla que usa y tira mujeres hasta que se topa con la horma de su zapato y resulta ser el cazador cazado. Al final, por cursi que suene, manda el amor. Pero mientras, tenemos unas escenas de esas que me ponen una gran sonrisa, doblemente porque se cuelan en una película “normal”.

01 junio 2015

L@s comentaristas

Si no eres habitual del blog, esta entrada te la puedes saltar, al igual que si nunca lees los comentarios (y te aseguro que te pierdes una parte importante). Me decía el otro día un lector que le llamaba la atención que siempre comentasen los mismos por aquí, a pesar de las numerosas visitas que recibo. Así que aprovecho para decir algunas cosas al hilo de esto, que nunca he dedicado post al tema, aunque he agradecido varias veces que estéis ahí, sobre todo los que participáis.


Hasta ahora hay unos 4.500 comentarios publicados, pero la mitad pueden ser míos, ya que respondo a casi todo el mundo. Dos mil y pico tampoco es una cifra despreciable, aunque son pocas las entradas con 50 comentarios, pero haberlas haylas. Me alegra por cierto no tener cien comentarios porque se me iría media vida en leerlos y responderlos. No voy a seguir dando datos, lo que quiero decir es que con todo lo que se dice en los comentarios se podría hacer otro blog paralelo, y a veces salen temas que me voy anotando para entradas futuras. Esa es una de las utilidades para mí del hecho de que la gente deje su opinión, pero la más importante es el respaldo que siento, y en serio que admiro a los que tienen blog a pesar de no tener comentarios, o tener muy pocos. Como dato curioso, creo recordar que solo dos entradas se quedaron sin comentario en su día y reconozco que me llevé un pequeño disgusto jaja, pero también ocurre que siguen llegando opiniones en todas incluso pasado mucho tiempo desde que fueron publicadas. Para mí no hay caducidad en nada de lo que escribo así que me siento incluso un pelín orgullosa de reafirmarme en lo que pienso desde hace años cuando me releo a mí misma.

Pero voy al meollo de este post: vosotros, los que estáis ahí, ahora, o en el pasado, o incluso en el futuro cuando llegue el momento. Los que habéis leído mi novela Despertar sumiso, sabéis que la dedicatoria va destinada precisamente a mis lectores fieles del blog, me apeteció hacerlo así y sabía que los primeros compradores saldrían de ese grupo. Algunos sé quiénes son y otros no, porque me consta que hay seguidores que nunca han escrito por aquí ni a mí por privado, pero mi radar de visitas me lo chiva casi todo :)

Los más curiosos se preguntarán, ¿qué fue de los comentaristas que ya no se asoman? A poco que os deis un paseo por entradas antiguas, veréis que en cada etapa había un grupo de fijos que con el tiempo dejaron de aparecer, como seguirá pasando, porque nada es eterno y entiendo que hay otras cosas en la vida aparte de seguir un blog, por mucho que te guste. Pues bien, a esa pregunta no siempre sé responder. ¿Qué pasó con ellos? Eso me gustaría saber en algunos casos, así de repente me acuerdo de walkariano, que tenía unas ideas muy interesantes acerca del sumiso como una especie de guerrero luchando por su dama, contrastando con la lamentable imagen de los gusanos arrastrados que tanto abunda en ciertos círculos. Pero podría dar muchos nombres y esto sería eterno.

Entre los casos en los que conozco lo que ocurrió para que dejasen de venir, hay de todo un poco. Algunos se “echaron” novia vainilla y dejaron esto (y su sumisión por lo que parece), atrás, o a un lado, o en un paréntesis. También hay candidatos míos a sumiso, que tras ser rechazados, o no cuajarse la cosa, no volvieron a participar, lo cual entiendo. Hubo un par de casos de conflicto, incluso una guerra encarnizada con otro bloguero con cruce de posts incendiarios incluidos, jaja, y trolls a los que expulsé, y algún toca narices, pero realmente, dado el volumen de visitas y opiniones, el balance es positivo porque la gente tiene un nivel alto de cordura, educación y empatía, y no es por llevarme la razón pero me alegra saber que no soy la única en la línea del femdom sano y constructivo, en contraposición al dañino y destructivo que tanto veo por otros sitios.

Por seguir con la lista de casos, alguno sé que ya no participa pero sigue leyéndome e incluso me envía líneas por privado, otros reaparecen por temporadas, hay unos cuantos que han escrito bajo distintos nicks porque lo cambiaron con el tiempo y sé que son los mismos porque lo dicen o porque reconozco la forma de expresarse, y hay hasta uno que sospecho que disimula a ver si no lo pillo jaja. Alguno voló al pillar otra Ama, y me alegro sobre todo porque ellos no eran lo que yo buscaba, y en fin, ya digo que hay de todo. Unos estuvieron meses y meses (incluso años) por aquí, otros bastante menos, hay quien ahora participa desde facebook, etc etc.

Una mención aparte merecen las mujeres, porque hubo largas temporadas en que no comentaba ni una, y lejos de alegrarme por la posible falta de competencia, me hacía sentir un poco sola y como el bicho raro en el grupo de las Amas de postal. Algunas empezaron unos blogs muy prometedores que se quedaron en pocos posts por desgracia. Y de un tiempo a esta parte tengo a tres que comentan casi siempre, y extensamente, y aunque ya les digo a veces eso de sentirme acompañada en mis opiniones, lo repito: gracias, chicas ;)

Y hablando de chicas, entre las visitas a perfiles por supuesto se llevan la palma ellas. No me consta que se haya formado ninguna pareja gracias a mi blog, pero oye, si es el caso, me tenéis que invitar a unos langostinos para celebrarlo :D

A algunos ex comentaristas confieso que no los echo en falta, porque soltaban cada tostón tamaño quijote que tengo claro que solo me leía yo, y a los que me gustaría seguir viendo por aquí les deseo lo mejor estén donde estén.

Y bueno, esto que iba a ser un post de dos líneas me ha vuelto a quedar largo, y con la sensación de que me dejo cosas en el tintero, pero por resumir, quería decir que estoy segura de que mucha gente llevará un trocito de mí o de mis ideas dentro aunque pase el tiempo, al igual que cada uno de los comentaristas que me dejaron huella formarán parte de mí de alguna manera siempre :) Y ahora paro que hasta me estoy emocionando :D 

24 mayo 2015

Guía para esclavizar sexualmente a un hombre


El libro Poder sexual para mujeres, escrito por Georgeann Cross, no llegó a ser publicado por ninguna editorial, lo cual no me extraña porque en 1997 el tema sonaría a ciencia-ficción, así que circula en pdf por la red, y en inglés solamente. También lo tenéis en este blog:
Quizá usando un traductor os podáis enterar más o menos l@s que no sabéis inglés. Aquí van mi resumen y comentario.

La técnica principal y supuestamente infalible para hacer de un hombre tu esclavo sexual consiste en lo que ella llama el bucle: un hombre se siente avergonzado por excitarse cuando una mujer lo trata como un esclavo, y se excita por sentirse avergonzado, y así entra en una espiral en la cual cada vez quiere más y más. Lo de tratarlo como un esclavo es de mi cosecha, porque ella habla en exclusiva de una táctica: atarlo, excitarlo mediante sexo oral (él a ella) y obligarlo a que se masturbe mientras miras, o masturbarlo tú si le ataste ambas manos. Parece fácil, ¿no?... Pues no sé yo, más adelante lo comento.

El libro contiene varios ejemplos de su propia vida, y su primera experiencia fue en la infancia cuando un grupo de amigas estaban en una piscina y pillaron a un mirón escondido. Entonces la amiga más decidida lo castigó obligándolo a quitarse la ropa y tocándolo hasta que eyaculó, al parecer por vez primera, con el consiguiente susto del pequeño voyeur. A partir de ahí ella lo hizo siempre por placer, pero en el resto de casos del libro trató de ayudar a otras mujeres a mejorar la relación con sus parejas, o para lograr algo de ellos, como dejar la bebida o perder peso. Me parece buena idea, pero no así otro supuesto beneficio como convertir al hombre en un eyaculador precoz con determinada técnica (para cuando llega al coito se corre en medio segundo) para que no pueda tener amantes. Si no confías en él, no tiene sentido recurrir a eso, y en todo caso mejor ponle un cinturón de castidad. Aparte de que tú tampoco saldrás ganando si él eyacula en cero coma.

Mi opinión global es que si la receta para salvar una relación se basa en la novedad sexual, cuando deje de ser novedad volverán los problemas.

Se me ha hecho un poco repetitivo, esperaba más recetas, veo limitada la técnica esa, aunque me parece una idea muy acertada, pero, ¿qué ocurre si él se bloquea o se avergüenza tanto que no puede ni excitarse? Si desde el principio queda claro que sois Ama/sumiso, pero no hay la confianza de una relación más asentada, de golpe y porrazo un sumiso, sobre todo si es novato, por mucho porno que haya visto y mucha fantasía onanista que haya tenido, puede sentir más temor y nervios que excitación ante el hecho de ser atado y venga, vamos, que te toco la zambomba hasta que tengas el orgasmazo de tu vida. Que los hombres son muy suyos con eso de que les toquen la... moral.


De todos modos el libro dice cosas interesantes, y ya solo por el hecho de que el título pueda atraer a algunas lectoras, merece la pena que exista. Parece muy físico todo pero el componente mental pesa mucho, por ejemplo cuando ella dice, “te masturbaré pero si te corres pronto seguiré y te dolerá”, y ya de solo pensarlo, él se excita y se corre, con lo que pierde la apuesta.

El libro comienza con unas nociones sobre funcionamiento sexual masculino, algo que deberíamos conocer todas, igual que ellos deberían conocer el nuestro. Tras eso nos dice cosas como: su juguete pasa a ser tu juguete, oblígalo a que se masturbe para ti, le excitará y avergonzará a la vez, con un hombre es complicada la intimidad emocional porque les cuesta abrirse, así que la complicidad sexual es una buena manera de dar un primer paso en esa dirección, compartir el secreto de su perversión lo unirá a ti, pensará “conoce mi secreto y no me rechaza por ello”.

Nos dice que la mujer que quiera tener un esclavo sexual debe tener unas determinadas características: empatía, autoconfianza, saber ganarse su confianza, actuar con estrategia conociendo sus puntos clave... Vaya, que un máster en psicología no nos vendría nada mal... Y añado yo, hay que ser ante todo dominante y disfrutarlo, porque si no, ¿qué sentido tiene? Algunas mujeres de las que nos habla usaron la técnica esa como último recurso para salvar una relación y luego volvieron a la “normalidad”.

¿Y qué gana un hombre con esto según ella? Ellos pierden interés si una mujer está siempre disponible pero con un Ama están inseguros y por tanto deseando agradarte, te tratan especialmente bien, aumenta su deseo sexual, se sienten motivados a conseguir algo incluyendo dejar malos hábitos, saben lo que tienen que hacer para agradar a la mujer sin malentendidos porque se trata de órdenes, no tienen miedo a no dar la talla porque nosotras pedimos sin complejos sexo oral u otras cosas sin centrarnos en el coito, pueden sentirse como "drogados" o en un estado mental alterado de manera sana y poder ser realmente él mismo con esa mujer... Vale, no digo que no, pero si un hombre no es sumiso de manera consciente o como algo que tiene ahí dormido, estará haciendo una especie de papel y no podrá actuar el resto de su vida. Opino que de donde no hay no se puede sacar, y que cualquiera no sirve para ser sumiso, sexual o total.



Dice algo que tiene lógica y que va en la línea de lo que digo yo acerca de sacar el tema en las primeras tomas de contacto con un hombre, yo de hecho es que ya no abro la posibilidad ni de contactar con los vainilla con fines erótico-afectivos. Dice que es más fácil convertir en esclavo sexual a un hombre con el que aún no hay relación que con uno con quien ya la tienes, porque no hay que hacerle salir de un modelo que a él quizá le llene, y en el otro caso puede probar si le gusta con la libertad de romper si no es así y no se habrá perdido una relación ya establecida. Y si eres como yo, el hecho de que un hombre huya porque eso de ser esclavo sexual no le va, no te supondrá una pérdida en absoluto. De todos modos, a mi modo de verlo, lo ideal es ni lo uno ni lo otro, es decir, sabiendo de entrada que sois Ama y sumiso, empezar a conoceros de persona a persona, y luego si surge algo, sabréis que será siempre en clave femdom. Y como ya dije antes, empezar de cero con el numerito de atarlo y tocarle los webs, me parece tan limitado como centrar una relación convencional en el mete-saca.

En un capítulo compara la Dominación Femenina con un videojuego: es un reto, es adictivo (yo siempre digo que su único vicio debo ser yo, ahí estamos de acuerdo) y no hay rutina porque él nunca sabe lo que va a pasar, aunque sea parecido a otras ocasiones. Y en su caso desde luego mucha variedad no parecer haber. Ni le gusta un simple azote, ni que él se arrodille ni puntos suspensivos.

También es cierto que sobre LA técnica (el bucle) comenta que no se hace mecánicamente, no se trata de decir, “mastúrbate ahora mismo mientras miro”, sino que en mitad de una situación excitante, (facesitting añado yo como sugerencia), le dices, “voy a masturbarte y si no pierdes la erección (y apuesto a que no lo hará...) ya sigues tú”; es una forma de hacerle ver que perderá el control, que te obedecerá, no podrá evitarlo, y eso aumentará su excitación porque sabe que no puede resistirse a ti. Ah, y por supuesto le tienes que poner mucho tú como mujer antes que nada, de lo contrario serán unas prácticas que lo mismo puede hacer con la primera que pase.



Hay muchos ejemplos de relación, de conocidas suyas y de ella misma, y me llama la atención el nivel de detalle que llega a utilizar, rememorando las charlas en momentos sexuales ocurridos años atrás. Parece poco creíble, pero en fin, supongo que reconstruyó diálogos a partir de los recuerdos básicos, o escribía un diario tras cada encuentro.

El sistema no sirve con todos los hombres, según dice ella y por supuesto que afirmo yo, y sin embargo cuenta cómo esclavizó a un compañero de trabajo que entró a regañadientes en su juego. Durante un tiempo estuvo interesado en la novedad excitante, pero en cuanto se fue a un viaje de trabajo se acostó con la primera que se le cruzó y pilló una gonorrea, con lo cual ella se enteró de la traición y lo mandó al cuerno. Y creo que daba igual todo, de cualquier manera algo así no tiene futuro alguno. Si ya es complicado que un sumiso se entregue, para un vainilla es imposible, como es lógico.

Lo de la esclavitud sexual como receta universal para salvar cualquier relación me parece absurdo. Entre las razones que enumera ella para hacer tal cosa, brilla por su ausencia la de que ambos se sienten plenos así, y sin embargo nombra razones como convertir a un tirano en un manso corderito o acabar con una adicción de él siempre que esté en fase leve. Pero, si estar con un hombre es un infierno porque el tipo es un déspota, ¿qué ganas con que se quede a tu lado? ¿Qué haces enamorada de un bruto? Lo de curar un vicio, como fumar o beber, me lo creo más, pero así y todo habrá que ver si merece la pena el esfuerzo, porque el mayor trabajo casi que cae en la parte de la mujer dominante, que tendrá que controlar lo que hace él hasta el último minuto de su tiempo. En un caso así, no cabe la confianza, él no será capaz de controlarse si lo dejas solo.

Repito que no creo que esto sea para todo tipo de hombres, y ella lo desaconseja expresamente en ciertos casos: disfunciones sexuales, abuso infantil, algún tipo de trauma psicológico actual o pasado, hombres inseguros acerca de su masculinidad (como los ligones compulsivos), casos extremos de alcoholismo y drogadicción, aunque cuenta un caso de adicción al juego en el cual el sexo femdom sustituyó a las apuestas, algo que puede ser agotador para una mujer y suena más a ser servido él que a la inversa, porque un adicto al sexo, del estilo que sea, tampoco parece un hombre demasiado sano y centrado, a pesar de que con ese método se eviten males mayores.

Para terminar, la autora dice que ojalá la Dominación Femenina sirva para hacer este mundo un lugar mejor, porque un hombre que se somete deja de comportarse con los clichés aprendidos en la sociedad acerca de lo que es masculinidad: hermetismo sobre sus sentimientos, no demostrar debilidad ni vulnerabilidad, preferir la violencia antes que la diplomacia (su sumiso más importante murió en Vietnam y ella dice que ojalá el femdom pudiese acabar con las guerras), etc. También habla del peligro de usarlo con fines negativos, como hacen todas las ultra sádicas que se regocijan en anular al macho, porque eso provocaría un rebrote del machismo. Tiene cierta lógica que haya prevalecido la dominación masculina como forma de estar a salvo del poder sexual femenino, y eso explicaría tantos milenios de sumisión forzosa femenina. Un hombre tiene una respuesta física limitada en comparación con la nuestra, nosotras somos multiorgásmicas, a ellos les cuesta recuperarse tras cada orgasmo, así que en ese sentido podemos hablar de superioridad femenina, por mucho que odie yo los supremacismos de cualquier clase, y es comprensible que el hombre luchase contra eso en cuanto se dio cuenta.

En definitiva, un libro curioso, interesante en ciertos aspectos y que no debe tomarse como una guía universal. Yo recomiendo entrar en esto únicamente por placer y si ambos lo desean, así de simple. Lo demás son recetas que tal vez empeoren situaciones ya de por sí complicadas, ¿y quién quiere retener a su lado a un desastre o a alguien que solo se queda si lo esclavizas?

21 mayo 2015

Ya soy del club... de las escritoras



Del otro club no soy ni seré, ese de las mega Amas de permanente latex y tacones imposibles. Me pareció buena idea solicitar a la administradora de esta página que me incluyese en el club, ya que ella misma escribe acerca de D/s, aunque desde el bando mayoritario sumisa/Amo. Así que ya he sido presentada en sociedad y espero con esto aportar mi granito a la visibilidad de la Dominación Femenina. La mayoría de seguidores son mujeres, tal vez alguna descubra su lado dominante dormido paseando por aquí, no diréis que no trabajo por la causa de los sumisos :D


Ahí en el lateral está el enlace a la web y agradezco a D. C. López la amabilidad de su mensaje privado. Me hace ilusión sentirme desde hoy un poquito más escritora, es algo que hago desde siempre pero gracias al blog es casi una actividad diaria, y eso me hace feliz :) Aprovecho para agradecer de nuevo a l@s que me leéis, que sin lectores también seríamos menos escritor@s nosotr@s.


18 mayo 2015

El sumiso virtual


Hay “sumisos” que solo buscan relaciones ciber y lo dicen claramente, pero otros van de reales y se quedan en lo virtual: por internet lo dan todo, luego por teléfono van bajando el nivel y ya en persona el tema se desinfla hasta el punto de preguntarte dónde está la persona que creíste conocer por aquí. Esto no es un espejo al 100%, pero algunos fabrican un personaje paralelo y otros ni dan el paso de salir de las sombras cibernéticas. Es decir, son ciber sumisos pero no lo reconocen nunca hasta que descubres el pastel tras invertir tiempo y energía. Una cosa es jugar a algo, con consentimiento por ambas partes, y otra jugar CON alguien, con sus ilusiones y esperanzas, y eso tiene poco pase.


Este es uno de los posts más vainilla que voy a publicar, porque atañe al sumiso como persona, y si no es honesto ni íntegro, no podrá tener una relación honesta.


Si descubres el mundo femdom gracias a internet, al principio es tentador no fijarte en la persona sino en su faceta Dom/sum, y los sumisos (y Amas) virtuales se quedan con esa parte, sin importarles herir la sensibilidad del ser humano al otro lado del teclado.


Voy a aprovechar un comentario mío de hoy mismo en una entrada anterior que viene bien con este tema. La entrada era Esto no es un juego para mí, y mi comentario el siguiente:

A ver si aclaro aún más mi posición al respecto. Jugar no es malo, jugar es necesario en el desarrollo infantil y se ha demostrado que también es positivo en la edad adulta. Es perfectamente válido que la gente quiera jugar a lo que sea, faltaría más. Tal vez la aclaración sobra pero ahí queda.

Por otra parte, tod@s usamos el juego, o experimentación, o tanteo, o vamos a llamarlo X, cuando empezamos a descubrir esta especie de mundo paralelo en el cual al fin parecemos encajar, o donde encajamos mejor que en la corriente convencional. Entonces por chat o por cam o en persona, al principio no tienes una conexión intensa con la otra persona, y aún así sientes cosas, porque está en tu naturaleza, es como el sexo sin amor. Luego cuando ya sabes que una sesión suelta no te llena, te dedicas a conocer a la persona antes que nada, e incluso entonces hay una fase en la que no hay algo consolidado pero ya tienes sexo femdom, y ahí sigues tanteando e incluso jugando en cierto modo.

Es decir, el juego se vuelve a dar aunque tengas claro que no es juego lo que buscas, pero ya se queda en una fase inicial, y siempre teniendo claro que no es el fin que quieres. Esa es para mí la diferencia clara entre ambos "bandos".


Pues bien, el sumiso virtual se presenta ante ti como alguien que no quiere solamente jugar pero en el fondo miente, o pasado el tiempo demuestra que no sale del juego y no te deja ver qué clase de persona es más allá de la película que quiera contarte. Y ahí es donde estos tipos tienen un enorme peligro: las palabras. Las usan como armas de destrucción (o construcción en este caso) masiva, averiguan lo que deben decir para tenerte enganchada, en una fase permanente de tonteo virtual cómodo (por no hablar de los que mienten porque tienen pareja), con un aplazamiento indefinido para un futuro que nunca llega. Algunos usan esa fase hasta pillar cacho y otros vuelven a ella una y otra vez después de los encuentros reales.


No es una táctica al alcance de todos, hay que tener labia y ser lo bastante retorcido y frío como para mantenerse en el punto justo para no implicarse más allá. Hay mucho psicópata encantador suelto, y nosotras podemos ser las víctimas perfectas a falta de otro que apueste por la relación a muerte y que esté ahí de verdad aunque sea en la distancia, que algunos ni por teléfono se asoman. Por el contrario, algunos es lo que utilizan únicamente, como le pasó no hace mucho a mi bloguera australiana preferida: la chica contacta con un texano, guaperas, musculado y de sexy voz, que la tiene enganchada durante horas en conversaciones telefónicas que rápidamente pasan a la fase “cómo me gustas, no descarto que nos veamos”. Pero claro, él tenía que buscar hueco entre el gim y el pulido de sus botas de cowboy... Crees que un tipo está invirtiendo tiempo y energía en ti porque no dudará en avanzar en algo que parece merecer la pena y... nop, es que, oye, de eso, ni hay, ni hubo, ni habrá, nunca, nada, más allá de cuatro (o cuatrocientas mil) palabras para mantenerte “ahí”. Un hombre (inmaduro y egoísta) no va a renunciar a algo que no le suponga un compromiso; si no da un paso adelante debe darlo hacia atrás, y si no lo hace, cierra tú la comunicación. Si no te busca cuando desapareces, todo queda claro. No pierdes nada, ¡no puedes perder lo que no tienes!, una versión ciber de alguien no es una cosa real, por mucho que las nuevas tecnologías se hayan colado en nuestras vidas. Y tú tampoco eres lo que él percibe por esa vía. Mereces a alguien que quiera atiborrarse de ti hasta el empacho en el mundo real.


Algunos casos son bastante previsibles, como el chulito texano, pero somos humanas y mantenemos esa especie de inocencia estúpida, que a la vez es un don que nos evita ser unas amargadas y unas cínicas descreídas a pesar de haber besado sapos que no eran príncipes hechizados en más de una ocasión. La australiana planteó las cosas en firme, le dijo que pusiera fecha al encuentro y... el guaperas voló, sin dignarse a mandarle ni un mensaje, el muy miserable cobarde. Un “no” puede doler cuando hay ilusiones, pero el silencio es lo que aniquila hasta una posible amistad. Y peor es cuando no dicen ni sí ni no de manera clara y te ponen la vida en puntos suspensivos permanentes. Joder, ¿con qué derecho lo hacen? Y si encima lo hace un sumiso ya es para “quitarle el carnet”.

Todo esto puede estar provocado por la distancia, pero a algunos les viene de perlas esa distancia kilométrica para enmascarar su incapacidad emocional, o su caradura a secas. Y esto también puede pasar con alguien que viva cerca. Mi única relación de ciber sexo femdom fue con un tipo de mi ciudad, y el día que le dije que nos conoceríamos, me dio plantón. Encima pretendía el fresco seguir con nuestros momentos ciber mientras ponía por excusa que sus miedos y dudas sumisiles frenaban el paso a lo real, pero oye, para ponerse caliente delante de la cam no había duda ni miedo para el maldito cretino.

Todos estos personajes virtuales nunca tienen ni una gota de intención (REAL) de concretar en firme algo contigo, aunque lo juren, sospechosamente, al poco de contactar para engatusarte. Si te pones a tiro en su línea de fuego y te dejas seducir por su arrolladora personalidad ciber, tendrás “algo” siempre con ellos, te sentirás super especial, caerás como una estúpida en su red virtual antes de que te hayas dado cuenta. Si encima lo pueden combinar con encuentros fugaces de piel contra piel, eligiendo ELLOS la fecha, ya es la releche, la jugada perfecta, la mujer a la medida de SUS necesidades.


Tienen mala fama las calienta-braguetas, pero también existen los calienta-bragas, que ni se van ni se quedan, como el perro del hortelano, y tú como una idiota esperando que pase el cometa Halley para que algo cambie, creyendo lo que te cuenta, que no es su momento pero que no quiere perderte por nada del mundo y bla bla, porque las películas que nos podemos montar y tragar cuando alguno parece mejor que el resto son para ganar un óscar.



Tanta comunicación sin presencia física nos hace perder de una manera brutal el contacto con la realidad -entremos tod@s y que se salve quien pueda-, hasta el punto de creer, y hacer creer, lo que sea con tal de sentir que tenemos algo, cualquier cosa que se magnifica hasta adquirir la etiqueta, nada menos, que de relación, en nuestro pobre cerebro narcotizado de información virtual. En tu cabeza vives casi las mismas sensaciones que si fuera cara a cara, y cuando acaba no echas de menos “eso” o a la otra persona (imposible echar de menos a quien no llegas a conocer más allá de sus barreras), sino a tus sensaciones mientras duró, así que espera a quien te dé lo mismo lejos de un teclado.


Cualquiera te puede fallar, pero si entras en el juego del contacto virtual, ahí cabe todo lo posible y lo imposible. Con palabras se construye un mundo completo, y se derrumba con la misma facilidad, basta con cerrar una ventana o no responder un email. Es un hilo demasiado fino como para confiarle tus sentimientos o tu necesidad de femdom o lo que sea, y pocas veces nos paramos a pensar lo que significa este medio, sino que primero nos lanzamos, creyéndonos a salvo de todo, hasta que estás metid@ hasta el cuello en el barro de lo imaginario que, sin embargo, con la inercia de los meses pesa como una losa real. Si a todo eso le sumamos que al otro lado de la pantalla hay un tipo frío y pasota que no piensa en cómo te puede afectar y que seguirá con el juego hasta que te canses... ¿se puede pensar en otra etiqueta distinta a cabrón? O, como diría un juez, actuar con premeditación y alevosía.

Conclusión final: si quiero jugar me busco un vídeo juego, pero nadie tiene el maldito derecho de convertir vidas ajenas en uno de ellos, mucho menos cuando es consciente de lo que hace y tú ni te imaginas de qué va una película que, para colmo, te pilla de protagonista sin haber querido presentarte al casting. 

16 mayo 2015

¿A mis pies?


Encontré este artículo, que tiene unos años, siguiendo el rastro de la autora porque creí que había escrito algo sobre femdom, pero solo había contactado con una dominatrix y tal. Así que aquí lo traigo para comentar algo que ya dije en El sumiso fetichista.



Por tener uno o varios fetichismos no considero a un hombre sumiso, por mucho que el saludo universal de todos ellos sea ese, “A Sus pies”. Es como si cualquier hombre, por hacer sexo oral a una mujer, ya fuese sumiso. La diferencia es la actitud y la intención. No es lo mismo “abrirse de piernas” y dejarte lamer, que ser tú la que lleva la batuta en ese momento. Y con los pies pasa algo parecido. Como bien dice el artículo, un fetichista de pies ni te mirará a la cara porque le interesan más, y únicamente, tus pies. No estoy de acuerdo en eso de que se casarán con una chica por sus pies. Les da bastante igual quién sea ella con tal de que se deje pasar la lengua. Y mucho menos, por supuesto, concuerdo con eso de que nos sale hacerles daño cuando un hombre se nos somete. Pero si un desconocido pretende chuparte un pie en el metro, no le vas a dar las gracias encima.

Cuando estuve buscando un posible sumiso en el mundo vainilla, por si alguno sentía que tampoco encajaba en el mundo de simples sesiones bdsm, me topé en concreto con un fetichista de estos, que exclusivamente quería saber si yo me dejaría comer los pies. Le pregunté si estaba teniendo éxito en su búsqueda y dijo que alguna había caído. Por cierto que no, no me interesó lo que proponía. No es eso lo que quiero, no quiero que adoren a mis pies sino a mí a través de ellos, que no es lo mismo, o a través del resto de mi cuerpo.

No me excita el hecho de sentir una lengua ahí, es un ejemplo de cómo el cerebro es nuestro principal órgano sexual, el placer viene por la sensación mental de “abusar” de él. Aparte que presenciar la reacción de un hombre que es capaz de llegar al orgasmo solo con eso, ya te contagia bastante el calentón.

Pero ya digo, si a un fetichista le sirve casi cualquier pie, si sacándolo de ahí no le excito yo, entonces no me interesa. Lo que dice ese chico, acerca de estar deprimido y marginado, es terrible, pero en casos extremos en los que la única manera de excitarse es usando como un objeto a la mujer, deben entender que nos queda muy poco margen para sentirnos deseadas, y es lógico el rechazo. Que también es cierto que muchas mujeres ven como mega frikis perturbados a los que hacen cosas que se salen de lo habitual, pero yo al menos diferencio a quien está a mis pies de quien solo quiere que mis pies estén para él.

13 mayo 2015

Sucedáneos femdom

Comentaba yo el otro día acerca de un chico que me había parecido tener muchas cualidades pero la cosa no cuajó en su momento, porque no encajábamos a pesar de gustarnos mutuamente y de ser Ama/sumiso. Pero repito que es de las personas más interesantes y válidas que conocí gracias al blog, y como sumiso no me quedaba duda de que hubiese entregado hasta su médula ósea. Y ahora por azares del destino me entero de casualidad que se ha casado, lo cual me impactó por lo “oportuno” de mi mensaje, pero también por otro motivo que no voy a compartir con él (de hecho considero que lo mejor es no mantener más contacto) y de verdad espero que no lea esto, que ya bastante le tuvo que sacudir (tengo esa impresión) el hecho de que yo “apareciese” en el día de su boda. Después de quedarme bastante claro que era sumiso, y además de los auténticos, y después de que lo nuestro no se concretase, lo último que supe de él fue que estaba saliendo con una chica que, hasta donde conozco la historia, no era precisamente dominante. Y sospecho que se ha casado con esa. Todo esto me da qué pensar, y sobre ese tipo de casos voy a reflexionar hoy.

¿Por qué se empareja un sumiso con una chica vainilla? ¿Hay que darles la enhorabuena o compadecerles? ¿Miran para otro lado o es ella la que consigue taparle los ojos con respecto a su sumisión?...



Ya decía yo en D/s unidireccional que no me parece que podamos llamar relación femdom a una pareja formada por un sumiso y una mujer no dominante, y lo mantengo. Pero hay hombres que eligen una vía intermedia entre vivir abiertamente su sumisión y tener una pareja convencional. “Solamente” necesitan encontrar a una mujer lo bastante abierta de mente y/o comprensiva como para ceder a sus “rarezas” o peculiaridades, sobre todo en el terreno sexual, aunque ellas no lo disfruten ni compartan esos gustos. Por ejemplo, hay mujeres que bajo ningún concepto se dejarían chupar los pies, y hay otras que, sin entusiasmarles la idea, tampoco tienen problema en hacerlo por complacerlo a él. En esta última frase supongo que no soy la única que ve justo lo contrario a la sumisión masculina, pues es ella la que accede a hacer lo que él propone, pero vaya, si él pasa por alto el detalle... pues todos contentos. Y como en la sumisión hay niveles y niveles, tampoco tienen problema ciertos hombres en ese término medio en el cual cumplir sus fantasías y realizar sus practicas.


A mí no me llena ni me interesa algo así, y de hecho se equivocan de lado a lado los que vienen a mí creyendo que entenderé y atenderé mejor sus necesidades, porque yo no cumplo con el catálogo completo de prácticas ni me considero menos dominante por ello.


Cuando te enteras de que aquel sumiso, que hablaba de niveles elevadísimos de sumisión entre sus necesidades vitales, se ha emparejado con una mujer convencional, das por sentado que, o bien ha renegado de su supuesta naturaleza auténtica, o bien no era tan auténtica, o bien elige esa opción entre medias.


Visto así, tampoco es tan complicado para un sumiso ser feliz en el terreno de las relaciones. Nosotras no podemos hacer lo mismo a la inversa, al menos yo no puedo. Aunque casi todos los hombres se apuntan a un bombardeo en cuanto a temas sexuales se refiere, me parece que lo toman como una fase novedosa y transitoria que deja de interesarles pasado un tiempo. En breve espero comentar un libro que estoy leyendo acerca de cómo convertir a casi cualquier hombre en tu esclavo sexual, y mi conclusión resumida es esa, que no se puede basar la D/s en algo superficial basado en vaivenes hormonales, por mucha relación sólida que haya de fondo, y para l@s que vemos esto como algo más psicológico que nada, es algo tan evidente como que el sol sale cada día.


También pesa mucho lo convencional a la hora de buscar compañera en la vida, porque no entiendo que, siendo joven, se tire la toalla a la hora de encontrar Ama, pero claro, muchos se agobian si a los 30 no se han casado. Volviendo al chico este, era de los que quieren tener hijos sí o sí, y una boda católica sí o sí, y ahí desde luego chocó con mi punto de vista y aunque lo hubiese aceptado como sumiso y pareja, él me hubiese descartado a mí por no encajar en sus planes. Espero y confío en que no será de los que llevan doble vida, y que como mucho utilice su imaginación para colmar ese aspecto suyo, que a mí al menos me quedó claro que no era flor de un día. Si los sumisos verdaderos se emparejan con mujeres vainilla, poca esperanza nos queda a nosotras, pero en fin, a todos los que deciden ser felices de la manera que puedan o quieran, les deseo que les funcione, que para eso estamos aquí, o deberíamos estar.

¿Qué me atrae en un sumiso?

Aunque ya expliqué aquí lo que busco en un sumiso, voy a especificar un poco más. Lo que voy a comentar no es una guía de lo que debe hacer...