MIS LIBROS FEMDOM

22 junio 2020

Findom no es femdom



De un tiempo a esta parte algunas, jovencitas sobre todo, quizá compinchadas con sus novios vainilla, ven una forma de ganar dinero fácil con eso de insultar y enseñar los pies o algo más, a cambio de dinero. Es una auténtica plaga de findoms de pacotilla. Ni siquiera les gustan los sumisos, de hecho los desprecian, no como parte de una dinámica de humillación sexual, sino que están convencidas de que son unos perdedores. Ellos a su vez pagan a cambio de, como eso tan trasnochado de pagar por lograr sexo porque no tienen otra cosa que ofrecer. Tanto unas como otros, lejos de no hacer daño a nadie, ofrecen una imagen lamentable del femdom, porque lo grave es que se ponen nicks de Amas. Al menos deberían llamarlo por su nombre, yo propongo tributismo a falta de otra cosa mejor, porque ni eso es dominar ni eso es someterse.

Te enseño las tetas y dame dinero” no es dominar, por mucho que insultes y menosprecies a esos “sumisos” que creen que la sumisión es arrastrarse y degradarse por las buenas. Intentar defender una Dominación Femenina no machista en la que los hombres no van de putitas ni ellas de amos con tetas, es desalentador con el panorama que hay, pero aquí sigo como los irreductibles galos de la aldea Asterix. Soy muy indie en todas mis facetas así que no me pilla de nuevas eso de tener un pensamiento independiente y contra corriente. Mientras tanto, ellas seguirán contando euros, con esa pobreza extrema de los que son tan pobres que solo viven para el dinero, y ellos se auto engañarán creyendo que clicar en el botón de donar les consigue el Ama de sus sueños.

Se podría hacer un starter pack findom en un minuto: escote, dedo anular levantado, insultos y símbolo del dólar. No hay más. 

Dentro de una relación femdom, aunque sea a distancia o esporádica, el control del dinero puede ser un componente más o no intervenir para nada, pero que sea la base de esa especie de transacción ciber entre desconocidos... lo dicho, tributismo y nada más.

14 mayo 2020

Porno cuentos femdom





La cuarentena pude ser productiva e ilusionante. Aproveché para escribir más, como ya comenté en el post anterior, así que tengo listo mi nuevo libro de relatos femdom. Se llama Porno cuentos femdom y trata justo de eso, de versiones eróticas de los cuentos tradicionales más famosos. Obviamente ni hay menores de edad ni está destinado a ellos. Atrévete a conocer a las protagonistas en versión femdom de Caperucita, Cenicienta, Rapunzel, y más.


En mi libro no hay sitio para princesitas pasivas que necesitan ser rescatadas para vivir su despertar a la sexualidad, que es básicamente el trasfondo de la mayoría de los cuentos. Quedaron fuera algunas ideas que no daban para mucho en el terreno femdom, aunque me sobre imaginación, como Alicia, la sirenita, etc. Como novedad, si conocéis mi línea habitual de ficción femdom, me he ido un poco más hacia lo explícito, hay más porno que erotismo; es lo que tiene tanto confinamiento, que desata la libido :P

30 abril 2020

Relato femdom: Caperucita femdom y el lobo domado



No creáis que ando cruzada de brazos con esto del confinamiento. Estoy casi más ocupada de lo habitual. También aprovecho para retomar cuestiones que tenía aparcadas, como mi próximo libro de relatos. Esto es una muestra de su contenido. Quiero hacer relatos basados en cuentos tradicionales pero con una versión femdom. Aún ando recopilando ideas así que se admiten sugerencias, que podré o no aceptar, claro :P Sin más introducción, aquí está mi particular versión de Caperucita y el lobo feroz.


Caperucita salió como cada mañana de su casa tras la charla diaria de la pesada de su madre. Ya no era ninguna niña, tenía 20 años recién cumplidos, aunque todos siguieran llamándola por ese ridículo nombre. Era cierto que le gustaba la ropa con capucha y que el rojo era su color favorito, pero su atuendo no era precisamente inocente, tal como le recriminaba su madre.
-Mira que te vas a resfriar con el cuello tan abierto. Y no olvides decirle a la abuela que-
Caperucita ya perdía la paciencia últimamente y dejaba a su madre con la palabra en la boca. Hacía un día precioso y quería aprovechar bien su paseo por el bosque.
Se desabotonó otro botón de la blusa, que le estaba quedando estrecha después de caer en la habitual tentación de comerse la mitad del contenido de la cesta destinada a su abuela, postrada en la cama por un mal esguince.
La conocida senda de tierra estaba un poco fangosa por la última lluvia nocturna, así que decidió cruzar por entre los aromáticos árboles. Aspiró encantada el frescor del aire y abrió la cesta para escoger su pastel favorito. Aquello era la felicidad con mayúsculas. Tan solo anhelaba una cosa más, pero no había en la aldea muchacho digno de sus fantasías.
De repente, un desconocido le salió al paso desde detrás de un grueso tronco. Era un tipo extraño, de rostro y orejas alargadas, largos colmillos -como pudo apreciar por la falsa sonrisa que le dedicó a modo de saludo- y una barba tan poblada que se extendía más allá de lo normal tanto hacia los ojos como hacia su cuello. Las manos eran muy peludas también, y por sus mangas asomaba largo vello procedente de sus brazos. Llevaba unos pantalones ajustados y una gorra colocada de manera desenfadada. Le recordó a un tipo muy pesado que intentó ligar con ella en la última fiesta de la comarca. En aquella ocasión lo despachó con un puntapié, y haría lo mismo si no la dejaba en paz.
-Aparta, ¿no ves que llevo prisa?
-¿La llevas, guapa? Yo juraría que dabas un tranquilo paseo.
No había nada que pusiese de peor humor a Caperucita que un tipejo llevándole la contraria. Si encima le impedía el placer de comer un pastelito bajo los árboles, eso lo convertía en candidato directo a llevarse una patada en la espinilla, como mínimo.
-Escucha, feo, no estoy de humor para tus tonterías de ligón barato. Me marcho.
-Pero, nena, ¿a qué viene tanta prisa? No tengas miedo, soy inofensivo.
-No me digas. Yo, por el contrario, soy cinturón negro de karate, así que ándate con ojo.
-Uhm, me ponen las gatitas que se resisten. Y además, tu escote me está quitando el hipo.
Caperucita no se lo pensó dos veces. Dio dos zancadas hasta el desconocido, le arreó con la cesta y echó a correr.
Escuchó una risa a su espalda.
-¡Pero dime cómo te llamas! A mí me dicen todos Lobo. ¿Nos volveremos a ver? ¡Dí que sí, porfa! Todavía tienes que arrearme en la otra mejilla, ja ja ja.
Caperucita se frenó en seco. Su abuelita tendría que esperar otro rato y además le vendría bien un poco de dieta con tanto reposo. Era la madura más atractiva de la región y no quería arruinarle la figura. Más le preocupaba que la rondasen individuos como ese tal Lobo, y su auténtica intención al visitarla era ahuyentar moscones de su puerta. Debía asegurarse de que al menos ese quedase fuera de juego.
Se dio la vuelta lentamente y fingió una sonrisa en son de paz.
-Tienes razón. Aún no te arreé lo suficiente. Eres un chico malo y debes pagar por ello. ¿Nadie te enseñó modales?
Lobo parecía confuso. Quizá nadie le había plantado cara y estaría acostumbrado a que las jovencitas huyesen despavoridas. Pero Caperucita no era como las demás. Y tenía que dejárselo claro.
-Oye, dime una cosa -le espetó cuando lo tuvo a un par de metros-. ¿Siempre eres igual de gilipollas? ¿Te funciona? ¿Caen muchas rendidas con tus chorradas?
Lobo ya no parecía confundido. Su estúpida sonrisa se esfumó de su rostro y parecía realmente enfadado.
-Ten cuidado, a mí nadie me habla de esa manera.
-Uy, qué miedo me das -dijo Caperucita, mientras desabrochaba otro botón más de su blusa. Tan solo de pensar en lo que estaba a punto de pasar le entró calor en la fresca mañana.

...Sigue leyendo en mi libro Porno cuentos femdom, disponible en a m a z o n.

16 febrero 2020

El sumiso mendigo


Si estuviera pendiente de todos los caminos que conducen a mi blog, estaría posteando 24 horas al día y me faltaría tiempo. Hace poco miré las palabras de búsqueda para llegar hasta aquí y me llamó la atención esto:


Ese tipo no encontró lo que buscaba, aunque hay relatos de otros temas. Como veis llegó al post de la película La princesa y el mendigo, que tampoco es el porno que iría buscando, pero tiene escenas super femdom como podréis comprobar.

Esto me ha recordado el caso de un tipo que se hacía pasar por mendigo, o mejor dicho, que afirmaba haber sido mendigo con otras Amas, arruinado por ellas, obligado a vivir en la calle y a buscar comida entre la basura, etc. Creo recordar que era checo y me escribió en inglés su mensaje de copia-pega. Decía que ganaba unos 300 € mensuales y que a pesar de no ser mucho, quería entregárselo a su futura dueña. Solo pedía disponer de un móvil para contactar con su Ama (y siendo un sin-techo lo pensaba recargar en un enchufe bajo un puente... xD).

Bien, por si alguien se ha creído media palabra de ese mensaje, ya os digo yo que lo más seguro es que el individuo estuviese usando un smartphone último modelo para enviarlo con una mano mientras con la otra ya sabéis lo que hacía por debajo del pantalón. Y es que fantasías de sumisión hay millones, y son solo eso, imaginaciones y delirios de tipos aburridos o perturbados.

Desde fuera puede parecer que se trata de querer sufrir, de que los obligan malvadas brujas a revolver entre bolsas de basura, porque ellos en realidad no quieren, pero les pasa como al checo aburrido, que se inventó que había sido criado por dos crueles señoras tras quedar huérfano y lo apalizaban cada día y tal y cual. Como sumiso seguro que es un desastre, pero como guionista de culebrones seguro que lo fichan.

Lo que quiero decir con todo esto es, por una parte, que no importa lo extrema que sea la fantasía del sumiso o “sumiso”, que no se trata de pasarlo mal sino de todo lo contrario. Claro que no es lo mismo fantasear con comer basura que acabar en el hospital por una intoxicación o directamente envenenado, pero no hay peligro insalvable cuando el calentón aprieta y están a salvo de todo entre sus cuatro paredes. Y por otra parte, por si alguien no lo ve claro, si por casualidad alguna pica el anzuelo y entra en el juego, tras un par de charlas calientes ellos obviamente harán mutis por el foro y hala, a embaucar a la siguiente.

Qué lamentable resulta escoger fantasías tan desagradables e irrealizables pudiendo escoger otras más realistas y atractivas, pero por suerte son la prueba de que esa persona jamás buscará una relación femdom real, ellos mismos se ponen la etiqueta de falsos sumisos en la frente y no le hacen perder el tiempo a ninguna mujer dominante. En cuanto a la posible realización de dicha fantasía, no veo muy viable andar por ahí de andrajos mientras recibes órdenes por el móvil de tu Ama que va algunos pasos por delante con un abrigo de pieles. No recuerdo donde leí eso, creo que sí era un relato, como no, escrito por un sumiso. O eres mendigo o eres usuario de las nuevas tecnologías, hasta para fantasear hay que tener coherencia, pero claro, el que piense que femdom es inventar paranoias, no anda muy bien de coherencia, lo cual tiene su propia coherencia después de todo :P

26 enero 2020

El Caso McNamara- Reseña




Sinopsis:
La investigación sobre la desaparición sin pistas de un ciudadano británico en tierras españolas, recae en la Inspectora de la Europol en Reino Unido, Savanah Ferguson, junto al Detective español Nicolás Wenta. El caso parece circunscribirse al mundo del BDSM, y más concretamente al exótico (por minoritario y extraño) mundo del femdom (apócope de female domination), dominación femenina en inglés. En su investigación, la Inspectora se topará sorpresivamente, además de la propia extravagancia del caso, con la reaparición de un dilema trascendental de su pasado personal, que creía, erróneamente, superado, y que no tendrá más remedio que confrontar, provocando un vuelco radical a su vida.


Os recomiendo este libro, que es un entretenido thriller conectado con el mundo femdom, como se puede suponer con solo mirar la portada. No es erótico en plan explícito aunque hay un par de momentos sutiles narrados con buen gusto. El punto original del libro es precisamente que no está en la línea de los libros puramente BDSM y se dirige al público general, lo cual me parece positivo para dar visibilidad y difusión al mundillo femdom.


Aparte de todo lo anterior, por si no basta para despertar interés, añado que algo he tenido que ver con el resultado final, pues leí el borrador de la novela en primicia y le di un par de indicaciones al autor acerca de cómo se comportaría una mujer dominante en un momento dado y también contribuí a que conociésemos algo más de dónde le viene la sumisión masculina a cierto personaje. En el agradecimiento final se comenta esto, así que aquí lo traigo:

Aunque no me disgusta la ciencia ficción, no me considero demasiado friki, razón por la que me cuesta mucho hablar o escribir sobre temas difícilmente tangibles, como empecé a considerar el de la dominación femenina, y andaba ya buscando una atmósfera distinta que diera cobijo a la trama, cuando casi por casualidad pude cerciorarme de que el femdom tenía su rinconcito real en este multiverso medio loco y absurdo, que es la sociedad humana. Sucedió al descubrir el Blog de una mujer que hablaba, me pareció desde el principio, abiertamente, sin tapujos y con absoluta honestidad, de sus tendencias dominantes y su deseo, por no decir necesidad, de mantener una relación verdadera y duradera, de dominación femenina. Más tarde, localicé por la red muchos más blogeros-as, cuyas páginas hablaban en términos parecidos, y sostenías ideas casi idénticas sobre el femdom y sus deseos, de sumisión ellos, de dominación ellas, parecidos a los de la mujer a la que me estoy refiriendo.

Existen, pues, las parejas femdom, totalmente al margen del mundo de la pornografía y de la prostitución, sí. Y según pude extraer como conclusión principal, son parejas normales, que viven su relación de común acuerdo, porque ambos miembros lo desean así. La bloguera de la que hablo, cuyo nombre “en clave” es Ama S, y el de cuyo blog http://amabuscasumisoverdadero.blogspot.com/” (y que me inspiró, he de decirlo, el personaje de la atractiva y sabia Mistress Wild), me proporcionó la información clave, precisa y valiosa, para aclararme todas las dudas que me surgieron sobre mis ideas preconcebidas al respecto, en mi búsqueda al tum tum por la red. Además de ello, tuvo la delicadeza de leer el borrador de la presente novela, aportando algunas correcciones y sugiriendo añadir ciertas escenas que echó en falta, puesto que a su parecer, había quedado un tanto mutilado el espíritu de la relación que iniciaban Savanah y Marcus, criticando que el personaje del sueco quedaba incompleto, ya que solo se centraba en una descripción física, un bello cuerpo masculino, pero huérfano de contenido psíquico o anímico en su interior. Desde aquí, mil gracias por el tiempo, gratis (quiero subrayarlo, puesto que hoy en día parece que nadie regala nada), dedicado a su lectura, y a su valiosa crítica constructiva previa a su publicación.

Pues eso, que si leéis este libro, tened en cuenta, mérito aparte del autor, quien logra un resultado más que aceptable, que la mano de Ama S. planea un poco también por sus páginas. 

12 enero 2020

Qué hacer si descubres que tu marido es sumiso



Muchos me preguntan cómo convertir a la pareja en Ama, pero por parte de ellas nunca recibo la pregunta opuesta, cómo convertir al marido en sumiso, quizá porque saben de sobra que no se puede convertir a alguien en algo que no es, y si son Amas, lo más probable es que no lo oculten y se emparejen con un sumiso de entrada. Aunque también está el caso de las que tienen sumiso aparte de pareja vainilla o incluso dominante. No voy a analizar ni a juzgar ese caso así que sigo con otro posible escenario.


Imaginemos el caso de todos esos sumisos que saben que la mujer no es Ama ni lo será nunca, aunque esto último es imposible de saber si no le plantean el tema abiertamente o sutilmente. Pero vamos, esas cosas se saben o se notan, y no creo que una mujer, a estas alturas, se haga pasar por sumisa o reniegue de la dominación femenina. Si ese fuera el caso, problema resuelto y premio de lotería para el sumiso.


Vamos con el caso más habitual. Sumiso que esconde su sumisión a la pareja, con enorme secretismo hasta el punto de que sería un milagro que la mujer sospeche que tiene un sumiso en casa. Y digo marido por resumir, que lo mismo sirve para novio, rollete o lo que sea. Pues resulta que un día, por un descuido de él, ella descubre algo o todo lo que esconde el marido. Alguna notará que le robaba las bragas para ponérselas él, otras verán algo en su ordenador que indica que ve porno femdom, y en el peor de los casos, descubrirán que él va con dóminas profesionales o directamente tiene Ama en su vida paralela.


Fijaos que ella podría sospechar algo de la manera positiva, es decir, en cosas que le afecten a ella para bien. El ejemplo de ponerse bragas a ella ni le va ni le viene, aparte de que pensará que él es marica. Pero ella podría notar que él siempre le da prioridad, que le hace la vida más fácil, que hace recados sin rechistar y un largo etcétera. El que se mueva en esa línea lo tiene más fácil para salir del armario. El que simplemente quiera que la mujer sea su dominatrix gratis, lo tiene más crudo. Y lo peor es que ella puede acceder si está ciegamente enamorada o si no quiere perderlo por motivos diversos como el asunto económico, el qué dirán, los hijos, el estatus o lo que sea.


A veces sí que me preguntaron cómo ser Ama del novio o de un tipo al que acaban de conocer. Lo bueno de esos casos es que ellos lo plantean al principio de la relación, y esas chicas en concreto estaban dispuestas a probar el tema y por eso me pedían consejo. Quiero decir que muchas mujeres tratan de adaptarse o de aguantarse, porque es lo que creen que deben hacer, aunque eso de dominar les suene a chino o les provoque rechazo. Si es una solución intermedia que les sirve a ambos, fantástico. Si por el contrario es una fuente de sufrimiento, mejor que se replantee si quiere seguir con ese hombre. Y eso es lo que temen muchos, que se queden sin encontrar Ama, con lo difícil que es, y encima sin pareja vainilla, que tampoco es sencillo. Lo de estar sin pareja es la tercera posibilidad que, visto lo visto, ni se plantea la mayoría, aunque me parece lo más honesto y gratificante.


Entonces, si eres una de esas mujeres que de repente descubres, o confirmas, que tu marido es sumiso de espaldas a ti, te comento lo siguiente. Lo primero que sentirás es que te traiciona, que no le pareces suficiente, que la relación no funciona, y no te falta razón al pensar así. Alguien que oculta una parte importante de su personalidad traiciona tu confianza y no aporta sinceridad plena a la relación. Si se va con otra, pagando o gratis, es una infidelidad y en mi caso sería motivo de ruptura definitiva, aunque “solo” tengan sesiones bdsm. La relación no funciona, piensas, pues así es, no funciona, del todo, puesto que haría falta femdom para que así fuera. En cuanto a que no seas suficiente, bueno, el hecho es que busca a tus espaldas algo real o fantasioso para colmar sus necesidades de sumisión, así que digamos que, a pesar de que seas una mujer estupenda, no estás por debajo de nadie, pero estás en otra liga distinta a las mujeres dominantes. 


Entonces, ¿qué puedes hacer? ¿Ponerle la maleta en la calle? ¿Enfadarte con él? ¿No darle importancia y guardarte el secreto? ¿Convertirte en su Ama, tanto si te gusta eso como si no? ¿Obligarlo a que deje de ser sumiso?...


Te digo desde ya que él no va a cambiar, así que si no te molesta que vea porno femdom mientras siga contigo, piensa que quizá justo cuando estáis en la cama él está fantaseando con esas cosas. Oye, que muchos vainillas (no-sumisos en el argot bdsm) estarán fantaseando con una modelo en ese momento. A mí me parece igual de triste, así que tú sabrás si te sirve una relación así.


Sobre lo de convertirte en su Ama, que es el consejo que seguramente estarán esperando mis lectores, solo te digo esto. Ni se te ocurra hacer tal cosa si no lo vives como algo natural que te apetece a ti. Quizá reprimas tus impulsos dominantes, si es que los tienes, porque choque con tus valores éticos acerca de la igualdad entre sexos, o porque la sociedad te vería como una maltratadora. Si buscas un poco por internet, verás que hay cosas que se suponen que son Dominación Femenina pero que realmente son cuatro locas y locos que caen en una espiral de abuso y degradación, en un binomio de psicópata narcisista y gusano sin autoestima, y lo mismo sirve para el caso amo-sumisa. El hecho de ser su (buena) Ama no es lastimarlo ni convertirte en una abusadora, de hecho puedes enfocar de manera positiva la relación y quitarle malos hábitos a la vez que tú tratas de mejorar para dar buen ejemplo. Sea como sea la manera en que lo enfoques, si es que te animas a dar el paso de probarlo, si de verdad queréis que sea femdom real, no te dejes llevar a su terreno, ni siquiera porque él tenga más experiencia que tú, al menos en la teoría. No quieras ser su amita de postal, esa fantasía onanista inalcanzable, no seas lo que él quiere porque entonces la dominada eres tú. Y si mañana le da por decir que le va el rollo swinger, le seguirás como una tonta a todo lo que te proponga, que es otro caso típico de los que meten a la mujer en el mundillo femdom, convenciéndolas de que hacerse putas delante de ellos es el no va más de la Dominación. Puaj. Así que mejor céntrate en cómo puede mejorar tu vida, y que demuestre que es tan sumiso como dice. Si es un simple pajillero que a la hora de la verdad no quiere ni sacar la basura, dile algo así como: ¿sumiso tú?, juas, déjate de historias. Muchos quieren Ama pero no la merecen, así de duro. O son simples fetichistas de ciertas prácticas sexuales apartadas de lo convencional, como ponerse bragas, lamer pies y un largo etcétera. Así que lo primero es que defina qué entiende él por sumisión, porque consiste en supeditarse a los deseos de la mujer, desde el respeto y el consenso, y ser feliz por ello.


En resumen, sin dejar de ser tú misma, explora sin presiones si eso del femdom es para ti y libremente decide lo que quieres hacer al respecto. Independientemente de cómo seas, probablemente te han inculcado un modelo de hombre de verdad, un macho alfa que el único interés que puede tener en la sumisión es convertirte a ti en su sumisa. Piensa, si es que la idea de un hombre sumiso te produce rechazo, a qué se debe; si es por el qué dirán, porque no cumple con tus expectativas sociales o porque realmente no va con tu naturaleza. Según donde busques información, sacarás la conclusión de que eso te repele o te atrae. Quizá te horroriza, con razón, apalear a un tío hasta hacerlo sangrar, pero lo de que te trate como a una reina, con razón también, seguramente te encante. Ojo, que no todo lo que brilla es oro ni todos los sumisos son tan entregados como dicen, que lo que buscan muchos es calentarse la entrepierna con fantasías alternativas. Si tienes muchas dudas, has llegado al lugar adecuado, porque en el fondo, aunque me leen más hombres que mujeres, toda la información está orientada a detectar a un auténtico sumiso en pro del bienestar femenino. Para mí un hombre sumiso de verdad es lo más parecido al mito del príncipe azul, teniendo claro que nadie tiene que rescatarme como si yo fuera una pava inútil ni darme una felicidad que solo me puedo dar yo misma. Así que ante todo infórmate bien, piensa en lo que necesitas en una relación y en lo que no estás dispuesta a aceptar y actúa en consecuencia. Habrá quien no tenga reparo en enviar al marido a una dominatrix o dejarle hacer su vida paralela y habrá quien lo meta en una FLR (female-led relationship: relación de autoridad femenina) del tirón. En cualquier caso, me parece que todos deberían dar el paso de ser honestos con quien comparten, se supone, algo más que los gastos de la hipoteca.

24 noviembre 2019

El sumiso rebotado



No iba a publicar este post por no dar importancia al asunto, pero me parece necesario por partida doble: para dar consejo a sumisos inexpertos y para zanjar definitivamente un tema con alguien que se ha perdido en sus vericuetos mentales y ha tenido la desfachatez de interpretar mis educadas palabras como insultantes y despectivas. ¿Que no te responda, dices? Por privado desde luego que no me voy a dignar, pero no esperes que me calle, porque no es mi estilo.

Sí, esto va por ti y sé que cederás a la tentación de leerme, por mucho que te jures a ti mismo que no volverás a “pisar mi casa”. El que se pica, ajos come, así que mándate mirar por qué te sientes insultado cuando simplemente soy sincera y me tomo la molestia de responder, brevemente, a un extenso mensaje que a cualquiera le daría pereza leer. No me siento obligada ni culpable ni responsable ante las expectativas ajenas, ni una reacción desproporcionada puede causarme otra cosa que gracia, pues ya realmente nada me sorprende. Hasta para rebotarse hay que tener estilo y cuando se pierden las formas y se cae en el histrionismo, se pierde la razón, porque eso contradice lo bien que quieren quedar, cuando en el fondo parecen unos niñatos desubicados.

Esto no lo escribo desde el orgullo, como puedes dar por sentado, al igual que pareces pensar equivocadamente mil cosas de mí sin tener ni puta idea de cómo soy o qué cosas me afectan, y no, tú no eres una de ellas. Me puedo alegrar por tus avances en la vida pero no te confundas, tu pataleta no puede ni rozarme.

Os pongo en antecedentes. Hace varios años, la verdad que ni recuerdo cuántos porque me habrán escrito unas mil personas desde que abrí el blog, recibí un mensaje de auxilio de alguien que parecía estar al borde del suicidio. Yo no pensé ni por un momento que fuese una broma, allá cada cual con su conciencia si usan el truco de hacerse las víctimas para lograr atención, así que le respondí con rapidez y traté de darle ánimos, tras lo cual siguió un intercambio de correos amistosos.

Llegó un punto en que no respondí más porque tampoco había mucho margen, era como contarme su vida, más monólogo que diálogo. Supongo que no hará falta aclarar que estoy en mi perfecto derecho tanto a responder como a no hacerlo, a quien quiera, por el motivo que sea. Casi siempre cierro las puertas y me molesto en dar una explicación pero como a cambio no recibo ni las gracias o para colmo recibo una mala contestación, ya dejé de hacerlo. Por mi parte se trataba de un lector al que aparentemente ayudé y ya está. Al otro lado parece que había otra cosa, dada la reacción que tuvo el chico este, quien antes de preguntar de manera civilizada el porqué de mi silencio, me escribió en plan trágico dando una importancia desmesurada a todo, más en la línea de amante despechado que de simple conocido, y en fin, que me dio otra razón para no mantener aquella correspondencia, porque si me malinterpretan de esa manera es absurdo dialogar. Es más, cuando comenté que me aporta poco hablar con gente que no conozco en persona, me dijo algo así como que para él era mejor no chocar con la realidad.

El caso es que vuelve a reaparecer hace poco, que por cierto no es el único en la línea aparezco-desaparezco desde que tengo este blog, y me cuenta cómo le va, lo importante que fui para que cambiase su vida y muestra una actitud ambigua acerca de sus intenciones al escribirme. Le respondo brevemente que me alegra que le vaya bien, pero dejo claro que no estoy para mantener contactos virtuales, aparte de que, aclaro, si lo hago con todo el que lo pide me tendría que clonar. Lo que era algo bonito, el haber sido una influencia positiva en su vida, se convierte de repente por su tendencia melodramática en un asunto turbio, en una respuesta fuera de lugar al sentirse insultado por mi frialdad (???).

Inciso. Tengo una vida bastante ocupada, pero aunque estuviese tumbada en una hamaca todo el día aburrida, a día de hoy, por evolución en la vida, no me da la gana de intercambiar mensajes por las buenas o no sé con qué objetivo. Lo de consejera particular pasó a la historia, ya solo respondo a través del blog como bien saben los habituales. Además hay casos en los que no hay consejo que valga porque se trata de un cacao mental, de no saber ni lo que quieres, y desde luego mucha claridad mental no le noto yo a alguien que reacciona tan fuera de lugar al saber que no estoy por la labor de responder a su tocho punto por punto. Debería plantearse por qué le sienta tan mal, si habla desde el egocentrismo de quien quiere comprobar hasta qué punto la otra persona lo recuerda o considera importante, o yo qué sé, o ni él mismo lo sabe. Lo de que no me preocupe, que no estás obsesionado conmigo... ejem, en fin, no creo que me vaya a quitar el sueño que alguien a quien no he visto ni en foto esté o no esté obsesionado “conmigo” sin conocerme.

Bueno, como puede verse, y quizá él lo vea cuando se le pase el berrinche, es todo una paranoia que no hay por dónde cogerla, con un punto cómico incluso, así que es de esas cosas desagradables que archivo sobre la marcha, ya se le pasará la locura. Porque es una absoluta ida de olla lo de decir que no quiero que estés en mi vida: eso está taaan fuera de lugar, puesto que nunca estuviste ni cerca alguna vez. Está bien perseguir sueños pero hay que aterrizar también y ser realista cuando toca.

Yo voy a aprovechar la desafortunada anécdota para dar un par de consejos para sumisos “con la boca caliente” que no son capaces de reflexionar sus respuestas ni por unos minutos. Este no tardó ni una hora en responderme indignado al saber que no recibiría más noticias mías, en vez de respetar educadamente mi decisión. Repito, no me da la puta gana de mantener correspondencia con quien no quiero mantenerla y punto. Demasiado tiempo gasto en ayudar a la gente sin nada a cambio, demasiado paciente soy, demasiado correcta como para soportar rebotes infantiloides, y me alegro de que reaccionen confirmando lo que ya sospechaba que eran, así no pierdo más tiempo de la cuenta. ¿Qué tal lo de empezar por ofrecer antes de pedir? Seguro que ni cruzó por tu cabeza que pudieras ayudarme en algo con tu nueva profesión, pero deja, no hace falta, ya me apaño yo sola desde hace años y no vayas a sacar la errónea conclusión de que estoy en deuda contigo por algo, lol. Si esto empaña tu imagen de mí, me da lo mismo, porque ni me conocías antes ni me conoces ahora.

Así que atentos, porque lo mismo el consejo le sirve a alguien, eso sí, ahorraos los mensajes con acuse de recibo, no es necesario.

Consejo número uno para sumisos rebotados, impacientes e inmaduros del mundo mundial:

En un entorno virtual debéis tener cuidado con los espejismos. A lo mejor eres mega fan de Beyoncé y gracias a ella has perdido 20 kilos bailando al ritmo de su música, por lo cual la consideras una de las personas más importantes de tu vida, pero no te confundas, no es amiga tuya ni nunca lo será. Yo no soy Beyoncé, ni ganas de dejar de ser anónima xD, pero me consta que le he cambiado un poco el chip a más de uno, aunque ojo, por mucho que yo predique acerca de femdom positivo, al otro lado debe haber alguien receptivo y capaz de poner en práctica lo que digo, y para colmo de males este chico no parece haber asimilado mucho de lo que digo si presume de honesto pero no se ve capaz de contarle a una hipotética novia que le va el femdom. Pero iba diciendo que no hay que equivocarse con la gente famosa o “famosa”. Ama S., al igual que Ama Perica de los Palotes, es una persona de carne y hueso, soy Ama pero soy mil cosas más, y tanto si acabas de llegar al blog como si llevas años siguiéndome, no tienes ni remota idea de cómo soy realmente. Seguro que te defraudaría en algunos aspectos, por ejemplo porque no encajo con tus fetiches, y seguro también que fliparías por lo increíblemente maravillosa que soy en aspectos que ni imaginabas. Así pues, no te montes películas con nadie, no te conformes con hologramas (un desconocido que solo te habla por mensajes es justo eso y quien piense lo contrario vive en el planeta Yupi), no abras tu alma a quien no conoces por aquello del anonimato en la red, no vaya a pasarte como a Ginny Weasley cuando vertió literalmente su alma en el diario de Voldemort. Habrá quien se entretenga contando su vida a un extraño o lo tome por un psicólogo gratis y pase página alegremente como si nada, y hay quien se lo toma tan a pecho que al final se siente vinculado con su confidente, por mucho que crea que no tiene nada que perder. Es muy típico hablar en términos de ganancia y pérdida cuando se dirigen a mí, sin pararse a pensar qué me llevo yo. Un breve “gracias por ayudarme a mejorar o a aclararme o lo que sea” es más que suficiente. Intentar colarse en mi vida desde detrás de un teclado ya es coger demasiadas confianzas.

Nadie se libra hoy en día de vivir en un mundo virtual, con tanto chat y tanta mierda irreal, y en ese error caí yo también en el pasado, pero ya tengo claro que lo que ocurre en virtual es una realidad a medias, y solo cuenta para mí la pura realidad. Es lo que hay y no tengo que pedir permiso ni perdón por pensar así, faltaría más.

Segundo y último consejo para sumisos con tendencia al rebote rápido:
Ninguna mujer con un mínimo de autoestima, y no te cuento nada si encima es dominante, va a tolerar niñaterías de ninguna clase. Si te haces el ofendido, si quieres dar a entender que algo no te afecta pero demuestras justo lo contrario con tu alterada reacción, si en resumen intentas nadar sin saber hacerlo mientras te hundes cuando sacudes las piernas en un intento por salir del agua... quedas a la altura del betún, tú mismo te echas mierda encima aunque le eches la culpa a los demás, por muy incapaz que seas de verlo. Así que, menos rebote y más remar en tu propio bote sin marear al prójimo.

19 octubre 2019

El fantasioso fresco


Imaginaos que vais por la calle y os entra sueño, y pensáis, voy a llamar a cualquier timbre y diré lo siguiente: "oye que tengo ganas de dormir y seguro que tienes una cama ahí en tu piso, ¿me dejas entrar?" Algo así hacen todos los que llegan a mi blog sin molestarse en leer ni dos frases, buscan el formulario de contacto, y vamos que nos vamos porque hay prisa.

Reciente mensaje recibido en mi buzón:
Siempre he tenido la fantasía de servir a una mujer, una especie de ama que me utilice para sus juegos, no se si es aquí donde puedo encontrar a esa Ama. Yo soy casado y tiene que ser discreto.

Los que conocéis desde hace tiempo en qué línea estoy, habréis pensado que este tipo no pudo tocar a una puerta más equivocada que la mía para sus planes. No, “aquí” no hay amas de esas porque solo estoy YO y desde luego no soy lo que buscas. Pero ya aprovecho para comentar lo que les pasa por la cabeza a esta clase de no-sumisos, que llegan con su ego por encima de todo lo demás, ya que esta clase de mensajes dejan claro que todo gira en torno a ellos (clave para detectar a un falso sumiso en un minuto).

Veamos. Siempre tuvo una fantasía, sexual para más señas. Porque mira que lo tiene fácil si quiere servir a una mujer, la suya sin ir más lejos. Pero no, claro, tiene que ser “una especie de ama”. Para muchos, eso de ser Ama te quita identidad como mujer, ya dejamos de ser una mujer (como las suyas jajaja), ni siquiera somos personas, somos un disfraz con patas, una cosa rara que encaja con sus rarezas, un objeto en definitiva para calentarse cuando su agenda matrimonial les deja un hueco.

Tiene que ser discreto, dice el individuo. No vaya a ser que te presentes en la puerta de su casa disfrazada de látex y se asusten todos los vecinos. Estoy siendo irónica pero no tanto, que algo así me han llegado a decir en más de una ocasión. Pero ya sabemos que la discreción va más en la línea de que no se entere su parienta, porque obviamente aunque lo llame juego, es una traición como un piano, y él es consciente de ello. El tipo se pondrá cachondo con otra mujer, por limpiarle el polvo, vestido de chacha o no, y ya aunque solo ocurra eso, es una infidelidad. ¿Que no lo tenéis claro? ¿Que solo cuenta el folleteo como infidelidad? Entonces estáis más anticuados que vivir en una caverna vestido con una piel de oso.

Por tanto, recapitulando, y traduciendo, este hombre busca lo siguiente: mujer, o farola con falda, que le caliente el pirulí mandándole fregar platos, a pesar de que en su casa él no querrá ni bajar la basura, y que sea cómplice de traicionar la confianza de una esposa, en horario a convenirle a él, y que jure que se alejará a 500 metros de donde pueda estar ese tipo en otro momento que no sea una sesión en un motel clandestino, y si por desgracia se lo encuentra por la calle se hará la muerta... ¡Pues mucha suerte en tu búsqueda! XD


¿Qué gana una mujer dominante con esta clase de proposiciones a medias? ¿Por qué escoger a un casado cuando hay miles de hombres libres? Deberían buscarse a una casada, pero también ellas pueden hacer el mismo razonamiento y buscar sumisos solteros, que se adapten mejor a su agenda.


¿Qué alternativas tienen estos que buscan la cuadratura del círculo para tenerlo todo sin perder nada? Pues no sé, es difícil enmendar un error que comenzó años atrás por cobardía, pero veamos:
Sincerarse con la mujer y con ellos mismos, que solo tenemos una vida.
Pagar por ese juego, o sea, buscar una dominatrix.
Apuntarse a una ONG y colmar esos deseos de servir.
Clicar en el enlace a mi otro blog de Citas femdom donde espero que los rotos y los descosidos se encuentren felizmente y dejen de molestar en casas ajenas.

De nada. Aunque no me dieses las gracias, que eso del respeto es normal que no lo practiques cuando no respetas a la, en teoría, mujer más importante en tu vida.

28 septiembre 2019

Felicidad femdom


Voy a comentar la historia que mencioné hace un par de posts. Es una historia de femdom feliz y ya de paso os recomiendo otra vez los libros recopilatorios que tiene la bloguera australiana sobre este tipo de historias; eso sí, están en inglés como es lógico, así que para los que no les suponga un problema, los tenéis en el post original que enlazo abajo.

La historia más reciente que comenta en su blog es “sencilla”, pero qué complicado es llegar a ese punto de compenetración, de que todo fluya con naturalidad y dos personas encajen a nivel persona, valga la redundancia, y a nivel femdom. Es como la aguja en el pajar...


El sumiso es quien nos narra la historia, expresándolo todo de forma muy acertada e intensa, y en resumen lo que cuenta es que no iba con la lista de fetiches en la mano buscando a cualquier mujer que se los cumpliera, que es el principal error entre los principiantes. Él llevaba nada menos que 10 años sin pareja ni rolletes ni nada, porque no quería conformarse con algo a medias, y lo comprendo a la perfección. Es que lo de tener pareja no es obligatorio eh, jaja, por mucha presión social que haya y bla bla bla.


Destaco una idea que en mi opinión resume lo que significa la felicidad femdom, o la felicidad en cualquier tipo de relación: sentirse como en casa. Creo que no necesito explicar nada más, y si alguien necesita explicaciones, dará igual que lo explique diez veces jaja.

El post original lo podéis leer aquí.

08 septiembre 2019

Femdom a medias



Antes que nada, aclaro que este post no va sobre fetichismo de medias, por si llegas aquí googleando eso. Bueno, sigo. Ya he mencionado varias veces el blog de una australiana, Domme Chronicles, por motivos diversos, entre ellos que tiene recopiladas historias femdom felices en forma de libros. El caso es que sigo sus andanzas con interés desde hace tiempo, ya que el último sumiso que tuvo fue hace diez años y desde entonces anda de decepción en decepción. La entiendo perfectamente y espero que alguna vez encuentre a ese hombre complementario.

Su último intento ha sido con un hombre vainilla pero muy caballeroso, lo cual puede tener similitudes con la sumisión masculina, aunque no es suficiente, claro. Yo también intenté en el pasado conocer a esa clase de hombre, que no parece el típico machito convencional y que incluso permite que tomes la iniciativa y cosas así. Al final una relación no depende de las etiquetas que le pongamos, se trata de que dos personas tengan la afinidad y las ganas suficientes para que aquello funcione. Pero con esa clase de hombres que no son sumisos, ni que tampoco es que no sepan que lo son, llega un momento en que empiezan a pedirte lo mismo que te dan, esperan cobrarse lo que invirtieron para llegar hasta tu cama o hasta tu corazón, según sea el caso. Y es normal, porque su forma de relacionarse es democrática y recíproca. Pero para una mujer dominante suena a chantaje y a mí al menos me resulta una decepción.

En el caso de la australiana no llegó a haber relación más allá de unas cuantas citas, por falta de química y porque él estaba conociendo al máximo número de mujeres a la vez. Esto último lo puedo entender cuando no hay nadie a la vista, pero si empiezas a quedar con alguien que te gusta y el único problema que ves es que le cuesta abrirse, entonces estamos ante la estrategia de a ver lo que pillo y rapidito. 

Ella reconoce que es enfermizamente introvertida, pero aparte de eso, tenía sus razones para no decirle de golpe “soy Ama y tengo un blog famoso sobre el tema” así que él notó que había algo “grave” detrás de tanto secreto. Yo es que no soy partidaria de esconder lo que eres y lo que buscas, porque es una pérdida de tiempo, y creo que no funciona lo de buscar una solución a medias, porque ni eso llena a una mujer dominante ni a un hombre vainilla. Tiene hasta gracia cuando ella le dio un beso de despedida y lo agarró del pelo y él literalmente no entendía nada. Y es normal que no lo entienda, no lo culpo. En casos así, casi más culpa tiene ella sabiendo que él no le dará la sumisión que necesita. Por mucho que te quieras amoldar y conformar, llega un punto en que después de probar lo que realmente te llena (femdom) ya no hay vuelta atrás, para bien o para mal.

Qué distinto lo de quedarse a medias comparado con la ultima historia de femdom feliz que contó en su blog, que es lo más bonito que he leído en mucho tiempo y que me merece post aparte.

¿Qué me atrae en un sumiso?

Aunque ya expliqué aquí lo que busco en un sumiso, voy a especificar un poco más. Lo que voy a comentar no es una guía de lo que debe hacer...