En la película El secreto de mi éxito, un chico novato triunfa en la gran ciudad a base de ingenio y con el pequeño empujón que le supone acostarse con una mujer poderosa con buenos contactos. Dejando aparte lo poco ético del método, llama la atención que se invierta el modelo de siempre en el cual es una mujer la que asciende acostándose con el jefazo de turno. Al menos aquí se trata de una Señora de buen ver y no algún baboso con halitosis.
Pero, dejando aparte el contexto de la historia, en la que se trata más de acoso que de seducción, me gusta la manera en que ella va directamente a por él, especialmente en la escena de la oficina. Es que en esos momentos es para decir “no te resistas, nene, sé que lo estás deseando”... Visto desde una perspectiva femdom no es tan grave, como le dice su amigo cuando se lo cuenta.
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